Veracruz paralizado, ¿quién atrás de todo?

Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
17 de noviembre de 2016

Cuando gobernaba Fernando Gutiérrez Barrios era común observar al inquieto secretario de Gobierno, Dante Delgado, creando problemas para después él mismo resolverlos vendiendo la idea de que era un chingón.

En ocasiones el mandatario se tragaba la idea, en otras lo dejaba correr ya que a final de cuentas quien lucía era el propio gobernante.

Era la política subterránea de otros tiempos.

Una política que muchos creíamos estaba en desuso debido a lo repetitivo y predecible. Sin embargo, todo indica que ha regresado a nuestro  convulso presente en la aviesa intención de arrojar sal a la herida hasta crisparla en espera de que el gran Mesías venga a resolver nuestros problemas a partir del uno de diciembre.

Así de pronto, muy de pronto, observamos a los durante años mansos –que no mensos- alcaldes, sobre todo de filiación PAN-PRD, fúricos marchando por las calles, enarbolando banderas independentistas y recordándole airadamente al gobierno que se les debe un madral de centavos.

Olvidan que aplaudieron a rabiar la bursatilización de sus municipios que los dejó endeudados los siguientes 30 años, pero sí rabiosos apresuran sus pasos a la violenta toma de Palacio de Gobierno y la Casa Veracruz.

También en la impronta se registra una sucesión de hechos que llaman al sospechosismo.

Trabajadores de 59 hospitales de Xalapa, Veracruz, Coatzacoalcos, Córdoba, Poza Rica y Martínez de la Torre, así como médicos, enfermeras, laboratoristas, personal administrativo, maestros, burócratas, el sindicato de los trabajadores al servicio del estado, los policías y personal de confianza de casi todas las dependencias, a los cuales se sumaron los jubilados  y pensionados y de paso los colonos liderados por el gánster oportunista Orfilio Ortíz, decidieron parar en seco labores.

De paralizar a Veracruz.

Carreteras, autopistas, avenidas, calles principales, así como bloqueos fuera de las oficinas públicas son la constante. Reclamos de becarios y universitarios en marcha toman por asalto las plazas públicas.

Vaya hasta dentro de Palacio de Gobierno los empleados de la oficina particular del gobernador interino, Flavino Ríos –a quien se descubrió estaba escondido debajo de su escritorio- , se manifestaron este jueves 17 de noviembre por falta de pago.

Toda una acción concertada, milimétrica, disfrazada de infortunadas casualidades.

Todo en el marco del trágico anuncio del gobernador electo el pasado martes 15 de noviembre de que no hay para pagar los aguinaldos, ni la quincena.

El alboroto se generalizó.

Por tanto y por citar lo menos, si usted quiere venir a Veracruz mejor piénselo dos veces. Si quiere echar la culpa a alguien de todo este desastre miéntele la madre al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien “no quiere a Veracruz”, de hecho es el “enemigo de los veracruzanos”, es un “insensible”, “no tiene tiempo para los veracruzanos”, no ayuda y es como el meritito Diablo sin calzones.

Y, por favor se lo pido, no piense en Peña Nieto, porque ese cabrón si es bien amable. Tampoco sea mal pensado creyendo que el secretario de Gobernación, Osorio Chong, jefe del gabinete y responsable de la política interior, tiene algo que ver con Veracruz ya que este es un tema de pesos y centavos y no de maniobreo político ¡Que caray!

Veracruz, ya lo verá usted, a partir del uno de diciembre será como el paraíso, pero que digo el paraíso, como en Hawaii sin ciclones, como la Costa Esmeralda sin los Zetas, como Boca del Río con Miguel chico.

Bueno, eso es lo que al menos piensan los estrategas del señor Miguel Angel Yunes Linares, ya que del bando contrario velan armas desde ahora.

Se parte de la simpleza de que como de todas maneras no va a ver billete para los 82 municipios priistas, pues están que se les queman las habas por ponerle las peras a 20 al nuevo gobierno.

Será señalado por el incumplimiento en la entrega de participaciones; como no va a ver nada para la UV –menos los dos mil 400 millones que se les deben- pues ni modo que se queden callados-.

Lo mismo sucederá con los viejitos a quienes deben una fortuna, los comerciantes e industriales, los constructores, los prestadores de servicios y los de la cobranza de bancos a quienes se entregan 3 mil 500 millones de pesos de intereses por servicios de la deuda.

No, si esto está muy pero muy –con perdón del muy- cabronsisimo.

Hay quien apuesta que el atrevimiento de despertar al Veracruz bronco les va a salir por la culata y que tanto jalarle el bigote al tigre saldrá contraproducente al gobierno entrante que tiene verdaderamente molesta a la federación y al mismo presidente Peña Nieto, poco contento de que se insulte a su secretario de Hacienda y prospecto presidencial.

Hay un señalado malestar por la reiterada amenaza de “Cimbrar a México” por la vía de grabaciones ilegales en donde encueran al entonces candidato Peña, a Videgaray y el equipo de la campaña presidencial hoy incrustados en altos cargos del gobierno federal.

Hoy hay fuego en Veracruz mismo que amenaza convertirse en una conflagración si no se entra en la mesura, en la prudencia, en el diálogo político, en los acuerdos que garanticen la gobernabilidad.

Así como se puede cimbrar a México, también México pude cimbrar a Veracruz con ases bajo la manga que eventualmente podrían ser usados si se pone en riesgo el pacto federal o las mismas reglas no escritas que han permitido la armonía social y política desde que la Revolución se bajó del caballo.

Con el aparato no te puedes pelear. El aparato gana. El aparato come. El aparato mata.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo 

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