Como en cascada.

Una vez en cautiverio resultará verdaderamente difícil a Arturo Bermúdez evadir el caudal de denuncias en su contra, y habrá de reconocerse que junto al tema de esas acusaciones el delito de enriquecimiento ilícito es pecata minuta. Si por alguna razón Bermúdez Zurita pensaba poder librar la acción de la justicia aludiendo a una supuesta herencia como origen de su súbito enriquecimiento, en los hechos está comprobando que en materia de barandilla no basta el dicho, pues debe ser sustentado con testimonios que acrediten sumas y restas congruentes co sus ingresos y fastos; por si fuera poco, más de una denuncia hará fila en cuanto al delito de desaparición forzosa.  

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