Periodismo en riesgo: divide y vencerás

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Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

Una de las debilidades del gremio periodístico durante las agresiones, represión y asesinatos en los últimos seis años anteriores a 2017, cuando Veracruz fue gobernado por el prófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa, fue su falta de conciencia gremial y consecuente desunión.

Los antecedentes justifican la actitud desconfiada de los periodistas veracruzanos: organizaciones con líderes sempiternos que las han utilizado para su beneficio personal obteniendo toda clase de prebendas a nombre de sus “representados” y la falta de solidaridad en los momentos difíciles del ámbito profesional y más en el personal.

La historia negra del periodismo es muy conocida, no solamente en nuestro Estado o el resto del país, En el ámbito mundial, Periodistas de los Estados Unidos de América, Centro y Sudamérica, Europa, Australia y el Japón, hasta del conflictivo Medio Oriente, supieron de los nombres de Regina Martínez, Rubén Espinosa y Goyo Jiménez, lamentablemente destacados de entre una veintena de muertos y desaparecidos, todos ellos igualmente valiosos.

Pues ahora ha llegado un nuevo gobierno a Veracruz que entre sus primeras promesas está la de permitir la libertad de expresión y de información, por supuesto. En ésta última, derecho fundamental de la sociedad, es que un grupo de periodistas “se atrevió” a demandar el cese de un cerco informativo tendido por la Fiscalía General del Estado al amparo de la secrecía de los casos y el nuevo sistema penal acusatorio.

Ver nota sobre dicho desplegado en https://sociedadtrespuntocero.com/2017/02/periodistas-de-veracruz-demandan-cese-cerco-informativo-de-la-fge/

Más rápido que pronto, en la red social de Facebook surgieron las condenas fáciles de que los demandantes lo que quieren es “chayote” (cuota de dinero por publicar o no publicar, según sea el caso) y convenios publicitarios de parte de la FGE que irían de los 50 a los 100 mil pesos (mensuales).

Rompiendo la ortodoxía periodística -los usuarios de las redes sociales no están obligados- no se dieron nombres, pese a que el desplegado está firmado precisamente con eso, nombre y apellido.

Tal vez por falta de pruebas, es que no señalan a alguien en especial, pero si dejan la duda y abren la puerta para se emprenda un linchamiento de los “atrevidos” reporteros y reporteras que firmaron el desplegado y que pone en entredicho la supuesta disposición del gobierno estatal de garantizar el derecho a la información que tienen los ciudadanos.

Si entre los firmantes hay quienes exigen cuota o convenio, que lo señale la misma Fiscalía General del Estado, pues estoy seguro que los acusadores mediáticos no lo harán. Pero si no hay pruebas de que recursos de esa dependencia en cantidades de 50 a 100 mil pesos fueron entregados a cualquiera de los firmantes, entonces que se aclare lo conducente y no quede en presunción que el titular o algunos de sus colaboradores esparcen rumores, lanzan la piedra y esconden la mano o simplemente, para variar, dejan el agua correr.

Claro que para cumplir con lo anterior es necesaria una política de Comunicación Social que ni el mismo Gobierno de Veracruz tiene.

Pero lo más lamentable es que, vuelva a repetirse con éxito un esquema del gobierno veracruzano inmediatamente anterior y de probados resultados en agravio de las y los periodistas: divide y vencerás.

Que quede bien claro, no se trata de que tengamos la misma opinión y visión de los asuntos públicos, pues la diversidad enriquece a la opinión pública. Los periodistas son ante todo, seres humanos, con afectos y aversiones, pero de eso a no tener conciencia gremial, hay un amplio trecho.

Comentarios: telefonorojo2006@yahoo.com.mx

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