Los traidores que informan a Yunes sobre Javier Duarte

Por Filiberto Vargas Rodríguez
Columna Punto de Vista (fragmento)

Cadena de traiciones

Al margen de la suciedad con la que trabajó Javier Duarte durante su gobierno, la caída del PRI en Veracruz se explica sólo a partir de un juego de traiciones a todos los niveles.
Hay quienes se sorprenden al descubrir, a estas alturas, que Érick Lagos es uno de los principales informantes de Miguel Ángel Yunes Linares, en esa cacería de duartistas y fidelistas.
No hay que perder de vista que el hoy coordinador de la bancada veracruzana en el congreso federal fue durante mucho tiempo el enlace entre Yunes y Duarte, a través de Enrique Pérez. Érick Lagos también fue utilizado para que ambos personajes se enviaran mensajes luego de aquella reunión a la que convocó la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, con destacados egresados de esa casa de estudios, en momentos en los que ya estaba haciendo crisis la insolvencia estatal.
Pero aunque pueda ser señalado como uno de los más destacados traidores, no es el único. Entre las filas priistas se menciona que quien informaba a Miguel Ángel Yunes Linares sobre la agenda, los encuentros y los acuerdos de su primo hermano, Héctor Yunes Landa, en plena campaña, era el entonces legislador local Juan Manuel Velázquez Yunes, quien le hacía llegar la información al alcalde “priista” de Perote, Paul Martínez Marié, quien al final fue incorporado al actual gabinete estatal.
Otro más que habría aplicado la máxima aquella: “de que lloren en mi casa, mejor que lloren en la tuya”, es el diputado local Juan Manuel del Castillo.
Cuentan que para garantizar su inmunidad (¿o impunidad?) se acercó a negociar con Miguel Ángel Yunes Linares. Un primer gesto de “buena voluntad” fue revelarle la información sobre la bodega en la que se habían guardado los enseres personales del matrimonio Duarte-Macías.
Dicho espacio, que durante mucho tiempo fue rentado por el DIF estatal (lo que explica la aparición de sillas de rueda, muletas y otros aparatos ortopédicos) y que se ocupó en la campaña electoral por la diputación local, es propiedad de Jesús Moreno, el principal operador de Juan Manuel del Castillo, y quien quedó encargado del despacho de la subsecretaría de finanzas cuando su “jefe” se fue a hacer campaña a Córdoba.
Quien apareció como propietario en realidad es un prestanombres de la hermana de Jesús Moreno, la que fuera oficial mayor de la SEV, Carol Jéssica Moreno Torres (esposa, por cierto, de Arturo López Obrador, el hermano priista del dirigente de Morena).
Otra operación en la que Yunes Linares ocupó los servicios de Juan Manuel del Castillo fue para conseguir que la bancada priista aprobara la renegociación de la deuda.
En su calidad de secretario de la comisión de Hacienda del Estado, Del Castillo operó con los diputados priistas para convencerlos de aprobar el dictamen. El diputado por Córdoba informó al coordinador de los panistas, Sergio Hernández, que el acuerdo ya estaba hecho y por ello convocaron a sesión extraordinaria para el martes 14 de marzo.
Sin embargo algo salió mal, algo que nadie se esperaba: Yunes Linares ordenó la captura del exgobernador interino de Veracruz, Flavino Ríos Alvarado, lo que fue tomado como un “agravio” de los priistas a nivel federal.
Desde la capital del país llegó la orden terminante a los diputados priistas: “Votarán en contra de la renegociación”. Eso provocó que se diera el absurdo de que el secretario de la comisión, Juan Manuel del Castillo, haya firmado el dictamen, y después haya votado en contra de ese mismo documento.
Luego de que Yunes Linares hiciera su rabieta y amenazara a medio mundo, ya más calmado, viajó a la ciudad de México y se sentó a acordar en Bucarelli. Lo que le dijeron fue que los priistas le darían sus votos, siempre y cuando liberara a Flavino Ríos. Yunes Linares aceptó los términos y consiguió que tres días después de que le rechazaran la renegociación, ahora sí se la aprobaran.
El problema es que él no cumplió con su parte. En lugar de liberar al exgobernador lo que hizo fue ofrecerle “un mejor trato”, al trasladarlo a la comodidad del área privada de un hospital. Argumentó que su liberación sería un fuerte revés para su campaña anticorrupción y dejó en libertad al gobierno federal de promover un amparo, lo que estaría por darse en los próximos días.
Ahora podemos entender que en materia de lealtades, no hay político que no tenga precio.
* * *

Comentar

Botón volver arriba
Shares
Cerrar
Cerrar