Obra pública fantasmagórica

Si nos viéramos en la necesidad de demostrar que la obra pública en Veracruz es extremadamente cara, para ejemplificarlo acudiríamos a los casos del Túnel Sumergido de Coatzacoalcos y el libramiento de Cárdel, en ambos casos, además, se tipifica un desarreglo administrativo y financiero paradigmático, pues a pesar del gasto millonario se termina pagando cuota a particulares. En el túnel se gastaron más de 5 mil millones de pesos de los veracruzanos y una empresa cobra el peaje; en el libramiento de Cárdel el gasto fue mayor a los 400 millones de pesos, y de igual manera habrá un costo adicional cada vez que se utilice. Esas circunstancias introducen la idea sobre la conveniencia de no gastar más en obra pública y que esta la hagan empresas privadas, pues de todos modos el pueblo paga.

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