Pepe o Héctor

CAMALEÓN
Por Alfredo Bielma Villanueva

En realidad, en política y asuntos del poder, la transición generacional en Veracruz comenzó a frustrarse en 2006 y se malogró entre 2010-2016. En 2006 desde los sótanos del Poder estatal se implementaron consignas para evitar el triunfo de la formula priista al senado encabezada por José Yunes Zorrilla, en vías de obstaculizarle el camino hacia una posible postulación al gobierno en 2010; el actual senador no estaba en los planes del gobernador de la “fidelidad” pues no cubría el perfil para realizar el continuismo transexenal, tampoco era idóneo para tapar los excesos cometidos contra el erario veracruzano. En 2010, todo se perfilaba hacia un continuismo cómplice, la víctima ya había sido seleccionada entre el rebaño; aunque se produjo la inesperada competencia interna en el PRI, porque el entonces diputado Héctor Yunes Landa, subió al ring en desigual combate pues el veredicto ya había sido dictado: el sucesor designado sería Javier Duarte de Ochoa, aparentemente escogido para concretar el relevo generacional, pero era solo el cordero del continuismo, sin méritos propios, sin vocación de servicio ni sensibilidad social, y sucedió lo históricamente comprobado: pronto pasó de verde a podrido.

Ese es el trance que frustró el relevo generacional en Veracruz en 2010, a cambio ocasionó la alternancia política. Ahora, las condiciones sociales y políticas están acomodadas para el relevo generacional: José Yunes Zorrilla, Héctor Yunes Landa, Miguel Ángel Yunes Márquez o Cuitláhuac García, cualquiera de ellos será el próximo gobernador de Veracruz para el periodo 2018-2024, todos pertenecen a una nueva generación política en Veracruz.

En el ruedo ya están perfilados los precandidatos del PAN, Miguel Ángel Yunes Márquez, y de Morena, Cuitláhuac García. En el PRI la alternativa está entre los senadores José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, ambos son factores de poder al interior de su partido, quien resulte candidato debe contar con la adhesión comprometida de quien se quede en la orilla, ese es un elemento de vital importancia para fortalecer la capacidad competitiva del PRI.

Es conocida la estrecha relación amistosa entre José Meade, ya candidato a la presidencia, y Yunes Zorrilla, por lo cual se formulan conjeturas sobre un “lógico” desenlace a favor de Yunes Zorrilla. En ese supuesto, se olvida la larga y fructífera trayectoria del senador, iniciada desde la alcaldía de su natal Perote, diputado local, diputado federal, presidente del PRI, aspirante derrotado al senado en 2006 (lo difícil no es caer sino saber levantarse), y senador de la república a partir de 2012, desempeñados sin mácula alguna, con el decoro que debe conllevar toda actividad política. Como senador ha realizado una extraordinaria labor de gestoría en apoyo a diversos sectores de la población veracruzana y de innumerables administraciones municipales de la entidad. Lo de Meade apoya, sobre si determina o no queda al juicio ciudadano, pero me quedo con la hipótesis que en la tesitura de otro candidato presidencial, no variaría los porcentajes a su favor.

¿Quién pudiera regatearle al senador Héctor Yunes Landa sus méritos en campaña? Matices aparte, su trayectoria curricular es semejante a la de Yunes Zorrilla, fue candidato al gobierno en 2016 y no logró la meta por circunstancias conocidas, incluidas las de un candidato opositor cuya experiencia aprovechó los flancos débiles del PRI-gobierno. Quiere Héctor Yunes repetir como candidato; antaño el PRI podía darse el lujo de decidir esta candidatura por el método de encuestas, sin embargo el plazo ya es perentorio y las condiciones en este partido no son propicias para otro método que no sea el tradicional de Delegados, el del ADN priista, en las condiciones imperantes no parece haber de otra.

De cualquier manera habrá relevo generacional en Veracruz; todo lo negativo ocurrido en doce largos años incluye a la generación de jóvenes deformados política y mentalmente por haber sido inoculados con la práctica del ejercicio patrimonialista del poder, afortunadamente están fuera de la jugada, en fuga o preparando su defensa jurídica. En los días difíciles, para referirse a los enemigos de la Revolución Cubana, Fidel Castro afirmaba que estaban “en el basurero de la historia”, el símil cabe porque allí debe permanecer esa generación de referencia, ya en libertad bajo en índice del señalamiento público, ya en cautiverio, como la antítesis al deber ser.

¿Pepe o Héctor? He allí la otra disyuntiva.

alfredobielmav@hotmail.com

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