Hora de sepultar al PRI

Política al Día

Por Atticuss Licona

 

Después de la estrepitosa derrota, para el Partido Revolucionario Institucional el cambio es una obligación.

Los padres de la caída son muchos. Enrique Peña Nieto, el mayor de ellos, reconoció algunos errores: José Antonio Meade, que como candidato externo no funcionó; El desgaste del ejercicio del poder; Los menores niveles de aceptación de los gobernantes a nivel mundial; El antisistema mismo.

Sin embargo, hay otras razones de peso para que el PRI esté “así del precipicio”: Se olvidó de las causas populares; Ha sido cómplice y partícipe de la indignante corrupción del gobierno; Caciques convenencieros a los que se marginó de la repartición del pastel; Se ha negado a la renovación de cuadros; Pero, sobre todo, el rechazo bárbaro de los ciudadanos a todo aquello que huela a PRI.

Por todo ello, Peña Nieto abrió la puerta y dio línea para sepultar al partido de una vez por todas.

Quizá éste sea el último y más acertado consejo que le pudo dar el Presidente a un partido en agonía: el PRI, dijo, debe cambiar “de nombre y de esencia, porque si conserva los apellidos entonces no funciona”.

Sin embargo, a este cambio es al que se oponen los románticos, aunque no sería la primera vez. Hay que recordar que el PRI nació como Partido Nacional Revolucionario; después mutó a Partido de la Revolución Mexicana; y finalmente, desde el 46 a la fecha, es lo que hoy conocemos como Partido Revolucionario Institucional.

Peña Nieto dijo: “esta elección, y las anteriores, dejan ver un estigma muy señalado y muy asimilado en la sociedad, lamentablemente, de desgaste y de reproche hacia el PRI como marca”.

Tres cambios ha tenido ese partido, cambiando todo para quedar igual, manteniendo en su vientre a la corrupción y la decadencia.

En los Foros de Diagnóstico del PRI, deberían poner sobre la mesa esta posibilidad real de cambio… pero no en los Foros que se llevan a cabo en los Estados (que finalmente son pura vacilada) sino en las mesas de resolución de la cúpula priísta en el Altiplano.

¿Foros de Diagnóstico? ¡Por favor! Si ese partido quiere hacer algo debe dejar de una vez la simulación. ¿Diagnosticar qué? Si todos ya saben lo que pasó.

Si después de 100 años quieren seguir enarbolando los principios revolucionarios sin un compromiso real de cambio… ¡A ver quién les vuelve a creer!

¿Abonaría en algo cambiar todo nuevamente, para seguir igual?

El PRI, o sigue el último consejo del primer priista, el último tlatoani tricolor a punto de partir al exilio político, o jamás podrá volver.

Peña Nieto propone sepultar al viejo PRI, ¡Sí! Pero para que renazca con un nuevo rostro y una nueva marca.

Y aún así, aún cambiando nombre y esencia, aún así se necesitarán muchos años para poder limpiar la casa… pero, algún día tienen que empezar.

@atticuss1910

atticusslicona@gmail.com

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