El poder por el poder

A propósito de la triste historia de un seductor empedernido y un seducido reincidente

Crónicas Urgentes
Lenin Torres Antonio

“El Poder” es seductor, atrayente, deseable, morboso; es la otra parte de la naturaleza humana que no tiene nada que ver con la razón, con la cordura, con la civilidad, con Apolo, que se acerca a la instintivo, pulsional, inconsciente, a Dionisio, a los apetitos y a los humores, a esa la lucha por escalar la pirámide de la evolución de las especies, a eso que tiene que ver con ser el macho dominante, y con el goce de determinar y tener en la mano el destino de los demás.

La Política paradójicamente es el escenario donde ocurre esa contradicción humana, y digo paradójico, porque pareciera que la política es “la ciencia” de la comunidad, del lazo social, de la inclusión del otro en el uno igual, es “la ciencia” de la filogénesis, y del castigo, y que debería con todo esos supuestos teóricos estar vacunada del “poder por el poder”, más esto no es así, y creo que nunca será así, por más que intentemos una y otra vez hacer “ciencia” del hombre en la práctica social.

Hemos pensado románticamente que es posible acercar la teoría con la práctica, y hacer una ciencia del hombre en lo real, pero una y otra vez, nos hemos topado con eso que aun siendo teorizado no puede ser dominando, puesto al servicio de los mitos constitutivos que mueven nuestros cuerpos, y con el látigo en la mano a forzado a, veces con éxito, a los individuos a vivir en comunidad. Pervive en nosotros por un lado lo inconsciente, lo aberrante, lo ominoso, y por el otro lado, las tenues luces de la razón y la ilustración; y “el juego del poder” contradice todo intento de ser, el ser humano un animal racional y comunitario.

Cada uno, “la razón” y “el goce por el poder” crean sus propios discursos para justificarse, y aparecer incluso que en un lugar donde se tocan y conviven pacíficamente, e inclusos con alegres resultados en favor de la especie, de la comunidad. Hemos llegado psicóticamente hacer escalas de esos grados de civilidad de las comunidades, las que a flor de piel les brota eso ominoso imperfectamente reprimido, hasta, las altamente civilizadas donde ocultan sofisticadamente los apetitos y a costa de más sufrimiento y sangre logran construir “paraísos civilizatorios”. Aun en esos lugares “altamente” civilizados, o diría “altamente reprimidos”, la contradicción brota tarde que temprano, y hace mella en ese intento de hacer convivir esas dos naturalezas humanas contradictorias:  Apolo y Dionisio, Diablo y Dios, inconsciente y consciente, razón y pasión, “ayer Julieta denunciaba a Romeo por malos tratos en el juzgado. Cuando se acuestan la razón y el deseo. Llueve sobre mojado”[1].

El espectáculo de esa contradicción de la naturaleza humana es infinita, permanentemente presente, aun cuando la historia del hombre es la historia de sus guerras, de sus conflictos sociales, de sus pasiones, por eso atrae más un cadáver que una flor, una culebrón telenovelesco del Canal de las Estrellas que un Coloquio Académico televisado, nos alimentamos del morbo, somos morbosos, el goce es nuestro único acercamiento con lo infinito, con la completud deseada, somos esa contradicción, no le busquemos otra naturaleza al hombre, lo demás es un mito, un ilusión, un engaño, parafraseando a Nietzsche, seguiremos en esa contradicción mientras tengamos esa misma gramática desgastada que oculta “la otra naturaleza del hombre”, falta mucho que teorizar sobre la naturaleza humana.

Pero insistimos, y ahora nos vemos educando al violento psicópata asesino, reeducando al reincidente corrupto y perverso político, construyendo una sociedad más civilizada, y al frente de esa noble campaña un stripper que dice que no necesita ser Sócrates, pero si cuando menos tener un poco de cultura para entender de que se está hablando, y al frente mayor, AMLO, encabezando esa gran campaña civilizatoria en el pueblo bárbaro que aspira a ser moderno, ilustrado, siendo el terapeuta que encabece esa clínica de lo social para sentar al diván al paciente “con ese grave complejos de inferioridad”, al pueblo petrificado por el miedo, y hambriento de justicia y a los hambrientos de a deberás que suman con más de 55% de su individuos.

Aun con esa naturaleza contradictoria, construir una nueva gramática que nos hipnotice por un buen tiempo no es cosa fácil, ni tarea sencilla, por una parte “los pensadores” se deslizan permanentemente en un mundo virtual, tardará un buen tiempo que salgan de ahí, así que tenemos lo que tenemos a la mano, y con eso tenemos que crear nuevos diques que nos protejan de esas mareas incestuosas y narcisistas, pasionales y hambrientas de poder, protegernos de los nuevos señores de la guerra que aparecerán alrededor del mesías, el tlatoni, y serán los que varadamente gobernaran.

Por eso viene bien algunas advertencias, algunas sentencias, algunas verdades, ¿si esto servirá?, como profilaxis a toda enfermedad del poder por el poder:

¡Estamos ante una sociedad sin adultez eclipsada por un mesías, y quizás la demanda de un Edipo social que necesita un Padre en lo real para atajar sus miedos y su soledad!

¡Los espacios públicos y las instituciones públicas se construyen desde una corresponsabilidad, como lo he dicho, además que gobernar es un ejercicio de gobernantes y gobernados, de un sistema de partidos sano, inteligente, plural y libre, dejando a un lado el dogma y la avaricia!

¡AMLO está sólo, carga con la Esperanza de un “México mejor” en su espalada, después y antes de él no hay nadie!

¡No dudo que AMLO pueda encabezar el cambio esperado en México, lo que me resulta peligroso es que sea él sólo!

¡La Gran Cirugía que necesita el cuerpo enfermo mexicano”, si me permiten ésta metáfora, necesita de un gran cirujano y un diagnóstico preciso, y a parte un Hospital de lo mejor, con lo mejor de los instrumentos, medicamentos, a parte del cirujano principal, asistentes de todas las disciplinas, anestesiólogos, médicos asistentes, médicos especialistas de toda las disciplinas médicas, en pocas palabras, un contexto de hombres y mujeres, ideas y voluntades de lo mejor y que todos entiendan lo que se va hacer, además que en caso de una contingencia del médico principal, haya médicos sustitutos con el mismo talento del médico principal, que pueda sacar adelante la Gran Cirugía. Por eso creo que es tiempo de “los mejores de todos los colores y sabores”, claro está, con la única condición de querer sacar a México adelante, Pluralidad, diversidad, inteligencia, ¡y voluntad!

¡Fortalecer el Sistema Político, Educarnos en las cuestiones de lo público, fortalecer nuestra democracia, actualizar nuestro Estado de Derecho, y eso no se ha puesto sobre la mesa de la política, ni del debate político, ¡sólo hay diatriba y retórica, acusaciones mutuas, descalificaciones!

¡No hay un original proyecto de nación, sólo un pobre diagnóstico y unas cuantas propuestas predecibles y simplistas!

¡No todo se resolverá con el ahorro de lo robado, México necesita psicológica en lugar de política!

¡Cuando les digo que “lo nuevo” está en tiempo por venir, me refiero a que “lo viejo” sigue vigente, las prácticas facciosas, la concepción del gobierno como una extensión clientelar del partido, de una concepción pobre de la democracia y lo público, la concepción de la política como una extensión del humor y de lo privado!

¡La corrupción es el gran tema, el principio y el fin de una radiografía del mexicano, y esa mayoría se abre camino entre la lucha por el poder con su Plan de Desarrollo o su Regeneración Moral que cabe en una pequeña parte de una hoja de papel, el tratado del espíritu del mexicano se reduce a una sólo palabra, corrupción!

¡No podemos mirar más allá de nuestros humores y hastíos, no podemos ni siquiera criticar “al salvador” que responda a más preguntas, con lo dicho sobra para creerle e inertes lanzar vítores y alabanzas, primero fue el frustrado guadalupenismo foxista y ahora el mesianismo obradorista, ahí ésta mi critica a AMLO, su personalismo, su narcisismo moral, su miopía al no ver que no puede llegar al cambio “con los mismos” que se le cuelan por doquier, que debió construir un auténtico Partido Democrático, y tener la conciencia que cambiar a México implica no tan sólo política sino psicología, que cambiar a México implica cambiar su visión de su identidad de rajado!

¡Su voluntarismo se topará con la chingada de nuestra mexicanidad, clínica en lugar de política, terapia en lugar de moralina!

¡La amnistía es también para los dogmáticos emotivos, por cierto, el cambio Emotivo que hará de México un desmadre, promovido por la Torre de Babel que junta todo lo venga de donde venga, sin importarle su procedencia, al fin de cuentas, “el fin justifica los medios”!

¡Misericordioso mesías que creo que con los rezos y ritos de sus acólitos irreflexivos no se le augura que toda la ilusión se haga realidad, el peso del “cambio en lo real” es una carga que requiere los hombros de todos los mexicanos, y fortalecer sus instituciones y responder a las preguntas: cómo organizar la vida pública y cómo fortalecer el lazo social de los mexicanos, aún más cuando tiene que aprender, junto con su prole, a concebir la mexicanidad más allá de su discurso monotemáticos, y de la exclusión del diferente!

Y, por último,

¡El Fuego Nuevo no debe implicar la visión prehispánica de la destrucción de todo lo viejo, no implica anular la historia desde una visión intolerante, de rehacerla desde otros mitos constitutivos que implicaría la reconstrucción de la subjetividad del mexicano, hay en eso viejo algunas verdades que deben ser preservadas!

Y tengo mis razones para cuestionar la manera en que eso “nuevo” corre peligro de ser más de lo mismo, porque la alienación sobrepasa las buenas intenciones del mesías, y que tiene que ver con que el “poder” eclipsa y seduce, pervierte y violenta, y no se hace esperar.

¡Muera el rey viva el rey!, murió el que tuvo el poder, vive el que tiene el poder, y sobre esa simple metáfora descansa los exabruptos que carcomen las esperanzas de un mundo mejor, no es privativo del mexicano, es la crisis de la decadencia del mundo occidental, y su fracasada cruzada de evangelizar a los impíos, a los impuros.

En Veracruz después del avasallador triunfo del “cambio”, discretamente y en muchas ocasiones descaradamente, las piezas del juego del poder se comenzaron a mover, desde dentro del nuevo grupo en el poder, como desde fuera para que las piezas ajenas se puedan filtrar y pertrecharse y no se queden “fuera de la jugada”, incluso el otrora poderoso “cuarto poder” con sus esbirros se comienzan a congraciar con el grupo del poder en turno, desde quienes encabezan al grupo hasta con los simple operadores que huelen a potencial poder.

Así vemos como el diputado Zenyazen realiza su auto alago en la ciudad de córdoba para facilitar al amigo su apuntalamiento y asegurarse su asunción a lo más grande del poder en el gobierno del Estado de Veracruz, ya que últimamente las cosas no le han salido bien, y el fuego amigo le ha afectado.

Y a su vez al interior a ese evento de auto alago, también sucede lo mismo, pancartas disímbolas, personajes del medio educativo, directores de diversas escuelas educativas, operadores rapaces, se prestan a realizar lo mismos en lo micro como en lo macro el alago al hombre cercano al poder y potencial poderoso “señores de la guerra”, asegurarse de estar lo más cerca del probable “secretario de educación”, para ello despliegan la mejor sonrisa, lanzan su mejor frase, y evitan que sus discursos no moleste al festejado, siempre con la intención de congraciarse con el supuesto elegido y asegurar sus funestos propósitos.

Si así opera la nueva clase política seguro el futuro del veracruzano y mexicano no se augura mejor ni buenas cosas, la pacificación y la prosperidad corren peligro de no alcanzarse y se pospongan, por eso viene bien que “la escucha” sea real y un lugar común de la política, y de los políticos.

Y así se entretejen sendas figuras de ficción, de lo micro a lo macro, de lo macro a lo micro, se desliza la historia de siempre, y se filtra el fracaso de otro pedazo de futuro de la historia del mexicano, humanos demasiados humanos, hombres, “se hizo poesía urbana; descartando el falso privilegio de sentirse “el observador”, se convirtió, preso de la mirada de una bella  transeúnte, en “el observado”; de sentirse “libre”, concluyó obedeciendo con absoluta docilidad leyes temporales y axiomas divinos; de ser “el racional”, terminó fundiéndose entre los ritos de perros y gatos en sus cortejos sexuales, posó para una revista del reino animal,  y muy animal, acompañó a pericos y guacamayos, a liebres y cuervos”[2], a hienas y lobos, a leones y serpientes.

Aun así, pienso que este es el mejor de los mundos posibles, y que debemos apostar a evitar ese predecible futuro de engaños, de juegos de poder, de avaricia, cómo todavía no lo sé.

Septiembre de 2018

[1] Fragmento de la canción de Fito Páez “Llueve sobre mojado”.

[2] Poesía propia: “el hombre”

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