Clementina Guerrero, antonomasia de la austeridad de la 4ª Transformación; Sánchez Cordero renuncia a sueldo por estar pensionada, ¿por qué Clementina no?

Viernes contemporáneo

Por Armando Ortiz

Clementina Guerrero tiene una pensión de casi 100 mil pesos mensuales; luego tiene un sueldo en el ayuntamiento de Xalapa; luego la participación que tiene de los Laboratorios Guerrero, donde todos los universitarios, estudiantes y trabajadores, gracias a que ella era funcionaria de la UV, los mandan a hacerse sus análisis ahí. Clementina Guerrero obtiene más del doble de dinero de lo que gana Andrés Manuel López Obrador, viaja en un Audi mientras AMLO lo hace en un Jetta. Tiene casi la misma edad que López Obrador pero ella ya está pensionada, no obstante sigue trabajando porque no tiene nietos que cuidar y ha de tener mucha necesidad de trabajo. Siquiera fuera una funcionaria excelente, pero en el gobierno de Yunes Linares sólo duró ocho meses y lo único que hizo en Finanzas del estado fue pagar varios millones al hijo de Adela Micha. Mientras Clementina Guerrero esté en el ayuntamiento de Hipólito Rodríguez, éste no podrá ser llamado un ayuntamiento de la 4ª Transformación, mucho menos un ayuntamiento austero. Si la secretaria de Gobernación renunció a su sueldo como funcionaria federal por tener una pensión, misma situación que Clementina, ¿por qué Clementina no renuncia a su pensión o a su sueldo? ¿Por qué no? ¡Por voraz!
¿Qué significa canalla, calificativo que pone AMLO a detractores?; “jauría de perros”
Canalla, aunque es singular, tiene un significado plural. De acuerdo con un diccionario etimológico canalla viene de la voz italiana canaglia, que castellanizado es canalla y corresponde a una “jauría de perros”. Pero canalla también se refiera a la chusma a la gente vil, baja y ruin que actúa sin escrúpulos y con maldad. Así considera López Obrador a sus detractores, sobre todo a aquellos que iniciaron una campaña difamatoria en su contra, aquellos que lo señalan como el autor intelectual de la muerte de Martha Érika Alonso, gobernadora de Puebla y el senador Rafael Moreno Valle. López Obrador les quita el epíteto “mezquinos”, que es más suave y cree que les hace un favor calificándolos de canallas. Y no que no tenga razón el presidente de México. No sólo no hay elementos que lo señalen como autor intelectual, sino que además estamos hablando de un político que ha mostrado, a pesar de sus equivocaciones, que tiene muy presente la honestidad en su manera de conducirse. Nada le encontraron a López Obrador en la guerra sucia que implementaron en su contra los canallas, nada le encontrarán en esta ocasión tampoco. El problema de esta embestida en contra de AMLO es que despiertan a la otra canalla (jauría de perros), la que dice estar apoyándolo.
Ocho horas de caos demuestran que este gobierno no trae diálogo ni firmeza
Todos los que se manifiestan dicen que su causa es justa, que su exigencia es legítima, que sus razones están por encima del bienestar de los afectados. El buen juicio dicta que todos tienen derecho a manifestarse, pero sin afectar a terceros. Sin embargo, manifestarse sin afectar a terceros no causa urgencia en aquellos que deben responder a los manifestantes. Si un grupo social o laboral toma una plaza, se instala ahí sin afectar el tránsito, sólo invadiendo la plaza, difícilmente será escuchado y permanecerá en ese sitio varios días antes de que bajen a dialogar con ellos. Pero cerrar una avenida como Lázaro Cárdenas, que conecta a los que salen de Xalapa hacia Veracruz y a los que vienen de Veracruz a Xalapa, es una estrategia efectiva, que obtendrá resultados inmediatos. Fueron más de ocho horas las que estuvieron cerradas estas vías, ocho horas de caos sin solución, ocho horas de desesperación ante un conflicto que requería diálogo y firmeza. Ahora ya sabemos que los encargados de las guarderías en Veracruz exigen que Hacienda pague lo que les debe; ahora ya sabemos que hay irregularidades en las guarderías y que hasta “niños fantasmas” anotan para cobrar lo mil pesos mensuales por “cuidarlos”. Pero si está comprobado que la exigencia de los que se manifiestan es ilegítima, entonces es momento de dialogar, de llegar a un acuerdo y de no haberlo, será tiempo de actuar con firmeza. Pero ocho horas de bloqueo sólo demuestran que este gobierno ni sabe dialogar ni sabe ser firme. Ya otros les tomarán la medida y saldrán a manifestarse de la misma manera, cerrando las vías más importantes de la ciudad.
Armando Ortiz aortiz52@hotmail.com

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