La corrupción, culpable universal

No es la ineptitud de los servidores públicos, tampoco la simulación, menos aún la ausencia de vocación de servicio ni la carencia de sensibilidad social, todo es culpa de la corrupción, tal parece ser el criterio que se está aplicando para la asignación de recursos presupuestales en 2019. Al menos así lo deja ver el Secretario de Hacienda, Carlos Ursúa, cuando explicó, sin convencer, la drástica reducción al presupuesto de las universidades, investigación científica y desarrollo tecnológico, aduciendo que es en el gasto corriente se producen los actos de corrupción de allí la contracción presupuestal en ese sector precisamente. Pero, obviamente no es así en el caso de las universidades, la investigación científica y tecnológica, motivo por lo cual ya se advierten serios nubarrones de desacuerdo contra ese atentado a la cultura a nombre de una austeridad sin pies ni cabeza.

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