La primera piedra

Durante muchos años en México ha prevalecido la cultura de “la primera piedra” en la obra pública, que es una desafortunada y ya atávica costumbre de iniciarla sin concluirla, por lo cual cada evento de esta naturaleza lleva al lado de la esperanza el inherente temor de no ver hecha realidad la obra simbólicamente iniciada, podríamos enumerar casos que así lo demuestran, pero sería larga e inacabable la lista. Además, en nuestro país es proverbial el desfase entre las fechas de inicio y de terminación, pues ésta última se prolonga más allá de lo inicialmente proyectado, el caso de la autopista México-Tuxpan iniciada por Zedillo e inaugurada por Peña Nieto, o el Túnel Sumergido de Coatzacoalcos proyectado por Alemán y concluido por Yunes Linares, son casos elocuentes. Ayer, AMLO colocó la primera piedra de la refinería de Dos Bocas, Tabasco, y asegura que en tres años la inaugurará, ojalá así sea, pero la burra no era arisca.

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