El clásico tecnócrata

Si se nos apresurara para distinguir un tecnócrata de un político, de bote pronto resolveríamos la cuestión poniendo como caso emblemático al señor Gabriel Quadri como típico exponente de lo primero, y como prueba de respaldo su referencia a Oaxaca, Guerrero y Chiapas como causantes de que México no alcance mejores promedios de desarrollo económico. El señor Quadri, que no es ningún ignorante, olvida la aportación cultural y política de esas entidades, que de Oaxaca fueron oriundos Juárez y Porfirio Díaz, ambos presidentes de México por un largo  periodo de 45 años, al primero se le homenajea como el restaurador de la república, y al otro la Historia aun no le hace plena justicia, pero sigue allí como símbolo del progreso mexicano. No desconoce Quadri el aporte cultural de Oaxaca, adonde acude buena parte del turismo internacional que nos visita en busca del mundo mágico que guarda como invaluable tesoro. ¿Por qué tecnócrata? Porque, insensible social, busca solución a los problemas por la vía del costo beneficio, sin considerar el perfil social de lo que se persigue. Ser tecnócrata no es condición peyorativa, sin embargo, la visión del señor Quadri peca de ceguera social, y es riesgosa porque desde ese posicionamiento a la eugenesia social no hay mucho trecho.

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