¿El “pueblo” manda?

Nada parece tan desacertado como guindar una manta en el frontispicio de un hospital con la leyenda “en este hospital los pobres, los indígenas y los desamparados son primero”, como se lee en las que cuelgan en todos los hospitales del sector salud veracruzano. Para empezar, es discriminatoria, porque un médico o personal paramédico al momento de atender un paciente no distingue condición económica, étnica, o social, y es acentuadamente estratificante porque son nosocomios cuyo funcionamiento es sostenido con recursos fiscales, es decir, de los mexicanos de distintas clases sociales que pagan impuestos. Por supuesto, la intención debe ser buena, pero cabe en aquello de “no hagas cosas buenas que parezcan malas”, y acaso la inspira el subrayar la inclinación del gobernante a favor del pueblo; aunque también es posible asociarlo con lo que decía la zarina Catalina la Grande, cuando gobernaba Rusia: “Hay que hacer las cosas de forma que el pueblo piense que quiere que se hagan así”.

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