miércoles, agosto 4, 2021

Justicia; no perdón

Opiniones y Comentarios
Julio Ricardo Blanchet Cruz

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En términos de base ball dicen que hay que batear como te pichen.  En otro contexto; cuentan que un Maestro le decía a su alumno que le había preguntado si existía la suerte…

En sí la suerte se prepara -respondió- nada llega por si solo.  Todo tiene un por qué.  Lo que hay que saber, es reconocer la oportunidad; y ésta generalmente pasa medio metro arriba de tu cabeza y para alcanzarla tienes que brincar…

¿Y cómo sé cuándo o a qué hora va a pasar la oportunidad?  Inquirió nuevamente el alumno.  A lo que el Maestro respondió: eso nadie lo sabe, por eso debes de estar saltando todo el tiempo…

Lo que se puede interpretar, como que siempre hay que estar preparado para cuando la oportunidad se presente.  Una mamá le decía a su hijo: Nunca salgas a la calle sin haberte arreglado pulcramente, pues no sabes cuando vas a conocer a alguien que puede ser importante en tu vida y debe de verte bien arreglado…

El Presidente es aficionado al juego de la franela y las bolas de humo; pues visto es, que está bateando con el escore y le está saliendo bien la jugada; pues finalmente todos queremos ver tras las rejas a la cuerda de delincuentes que nos han gobernado siguiendo el antipatriótico patrón neoliberal…

Y si en campaña el tabasqueño enarboló la bandera del amor y el perdón, se puede pensar que lo hizo para no confrontarse antes de tiempo con los entes del Poder.  Si los hubiera amenazado con meterlos a la cárcel, como lo hizo Ricardo Anaya, de alguna manera le hubieran impedido que ganara…

Pero la amnistía y el perdón, más la oposición de la gente, los hizo ver con cierta tranquilidad su “retiro”.  Y puede sostenerse en que Andrés Manuel continúa estando a favor del perdón…

Pero si el Pueblo decide que los expresidentes sean llevados a juicio, habrá que obedecer.  El Pueblo es el que manda en las democracias.  Lo ha repetido hasta el cansancio…

En su conferencia mañanera reiteró que su opinión era que se optara por el punto final.  Que había que ver hacia adelante y no irse por la tangente de castigar a los chivos expiatorios…

Pero ninguno de los ex presidentes puede considerarse como chivo expiatorio.  Sabido es que un negocio de ese tamaño tenía que tener la protección del Ejecutivo; y así de claro se sabía desde el 2004, cuando la valiente compañera Ana Lilia Pérez Mendoza, publicó las irregularidades de PEMEX y el saqueo del que estaba siendo objeto la Paraestatal lo plasmó en un libro…

Señalando con toda claridad a personajes de la talla de Martha Sahagún y sus dos hijos Manuel y Jorge, conocidos como los Bribones -haciendo juego de letras con su apellido Bribiesca- y los “negocios” a los que se dedicaban…

El que a pesar de las publicaciones y los claros señalamientos de Ana Lilia, no se hiciera nada para evitar el robo; como tampoco se hizo nada cuando Loret de Mola exhibió las enormes hileras de pipas que esperaban turno para cargar el combustible robado…

No puede pensarse otra cosa, más que el negocio tenía la protección de Los Pinos; y que evidentemente debían de participar recibiendo dinero.  De otra forma no se entiende…

Lo que si se entiende -conociendo con claridad los antecedentes destapados- por qué hasta el pasado mes de diciembre no se propuso a la Legislatura que el robo de combustible fuera considerado un delito grave…

Ya que antes, sin muchas palancas que mover, cualquiera podría salir libre en caso de que fuera detenido.  Pero ni eso pasaba.  La maquinaria de la corrupción estaba bien aceitada…

No obstante, todo parece indicar que la consulta sobre si llevar o no a juicio a los expresidentes se llevará a cabo con una respuesta más que clara.  A pesar de su arrogancia, todos deben de estar poco más que nerviosos…

Pero los que si deben de estar pasando la gota gorda, son Calderón y Peña Nieto, el que sus nombres hayan salido a relucir durante el juicio a “El Chapo”, señalándolos de haber recibido dinero, es suficiente para que sean investigados por el FBI.  Y de que tienen cola que les pisen, ni dudarlo.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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