lunes, agosto 2, 2021

La Función Pública promete vigilar el actuar de los funcionarios públicos

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En el primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de la Función Pública tiene como meta hacer 2,555 auditorías en la administración pública, 45 % más que en 2018, aplicar nuevas tecnologías para el “big data anticorrupción” y escoger a los “mejores perfiles” para encabezar los Órganos Internos de Control de las secretarías, capaces de investigar presuntos actos de corrupción.

De estas auditorías, 1, 637 serán financieras; 225 sobre obra pública y 688 en desempeño. Otro de los aspectos de atención será el uso de las nuevas tecnologías para la prevención y el combate a la corrupción. Sin embargo, operará con 27 % menos presupuesto para 2019 con respecto a 2018, cuando recibió 1,237 millones de pesos. Para cumplir con sus metas dispondrá de 901 millones 819 mil pesos para el próximo año, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos aprobado por la Cámara de Diputados.

Una de las herramientas clave de la Función Pública para el combate a la corrupción  son los órganos internos de control, un puesto que en cada dependencia se encarga de vigilar la actuación de los funcionarios públicos de cada una y, en caso de encontrar alguna irregularidad, puede hacer una investigación interna y aunque la Ley Orgánica de la Administración Pública establecía que las asignaciones de estos cargos recaía en la Secretaría de la Función Pública, en la práctica, los secretarios de Estado recomendaban a sus allegados para el puesto durante el sexenio anterior.

De acuerdo con el coordinador general de Órganos de Vigilancia y Control de la SFP, Daniel García Cortés, en la nueva administración, los nombramientos de los titulares de los Órganos Internos de Control sí será facultad exclusiva de la dependencia y no de los secretarios de Estado. A lo que señala: “Se está haciendo un análisis para que las personas que se encargarán, tengan tanto las capacidades técnicas como las capacidades morales y de probidad necesarias para desempeñar estos cargos”, en entrevista con Animal Político.

Pero aún se está trabajando en la definición del perfil específico y después de eso se podrán hacer las designaciones y aún no hay un tiempo estimado de cuándo concluirá porque el proceso “lleva tiempo”, dice García Cortés.

El Órgano Interno de Control es un puesto clave en la detección de posibles irregularidades al interior de cada dependencia, pero en caso de una actuación deficiente, los casos ni siquiera son ubicados.

Por ejemplo, el extitular del área de quejas del Órgano Interno de Control de la Sedesol, Mauricio R., exoneró a cuatro funcionarios presuntamente implicados en La Estafa Maestra y dio carpetazo al tema, sin justificación, a las investigaciones sobre supuestos desvíos millonarios en la dependencia.

Por eso, fue inhabilitado temporalmente por dos años del servicio público, aunque la sanción llegó un año después de que dejara su encargo en Sedesol en 2017 y tres años después de haber concluido la investigación en la que no encontró irregularidades, pese a que Animal Político publicó en septiembre de 2017 que las empresas utilizadas para hacer supuestos servicios a la Sedesol eran fantasma.

En el sexenio anterior ningún Órgano Interno de Control encontró las irregularidades en casos que fueron documentados por la Auditoría Superior de la Federación o en investigaciones periodísticas como Odebrecht o el Paso Exprés de Cuernavaca, por ejemplo.

Con información de AnimalPolítico

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