Los derechos culturales y los derechos humanos

Crónicas del 2019
Claudia Constantino

         Encontrar una buena noticia que darle a los veracruzanos no es cosa fácil por estos días. La difícil situación por la que atraviesa la entidad no parece tener salida clara, ni rumbo. Pero justo en este contexto, encontré a un hombre que lleva veinte años construyendo un modelo único de regeneración y salvaguardia cultural reconocido por instituciones nacionales e internacionales.

            Claro, se trata de Salomón Bazbaz Lapidus, que este 2019 lleva al Festival Cumbre Tajín, por todo lo alto, a manera de celebración y comienza a invitar a todos a disfrutar de una vasta oferta de actividades artísticas y culturales, allá en el Parque Takilhsukut del 20 al 24 de marzo.

            Sin embargo, el trabajo de este incansable hombre es mucho más profundo y valioso, y para reconocerlo, la representación en México de la ONU le entregará, mañana 30 de enero, un reconocimiento por su inestimable participación y valiosa contribución durante el Foro Internacional del cual se desprendió la publicación “Derechos Culturales y Derechos Humanos” y donde ha sido incluido con su importante manifiesto.

            Y es que cada vez más, se reconoce que los derechos humanos incluyendo los derechos culturales, son esenciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Porque en 2015, los países miembros, coincidieron en la necesidad de financiamiento integral para el desarrollo sostenible y adoptaron una nueva agenda, logrando un nuevo acuerdo mundial sobre cambio climático.

            La etapa final del proceso de negociación tomó más de dos años, con una participación sin precedentes de la sociedad civil. Al final, se definió una agenda ambiciosa con 17 nuevos objetivos para el desarrollo sostenible y 169 metas que buscan: erradicar la pobreza, combatir las desigualdades y promover la prosperidad, al tiempo que protegen el medio ambiente de aquí a 2030.

            Un hombre en México ha participado de todo este proceso, y es el director del Plan Maestro Tajín, porque en Papantla, Veracruz, no sólo tenemos un festival musical a la altura de los mejores del país, sino un modelo único de salvaguardia de los pueblos originarios, en este caso, del pueblo Totonaco.

            La nueva agenda para el desarrollo sostenible se afirma en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y están centrados en la reducción del hambre, la pobreza, las enfermedades, la desigualdad de género y en garantizar el acceso al agua y saneamiento. Pero agrega, además, un plan de acción para las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y el trabajo conjunto. Habrá que impulsar sociedades pacíficas, justas e inclusivas.

            A esa cepa de soñadores que piensa que es viable acabar con la pobreza de aquí al 2030 pertenece Salomón Bazbas, quien ha conseguido acompañar al pueblo Totonaco a que logre por nosotros la inclusión en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial, de la mayor cantidad de manifestaciones culturales. Lo que es un orgullo veracruzano, pues ningún otro estado del país lo supera.

            Así llega el director del Plan Maestro Tajín a la celebración de los primeros 20 años, de este modelo exitoso y muy reconocido de salvaguardia del patrimonio cultural veracruzano: con múltiples reconocimientos internacionales y nacionales a su visión y a su labor en favor del pueblo Totonaco, pero también, de esta agenda que ojalá llegue a cumplirse y en la que México participa exitosamente, gracias a esta aportación. Enhorabuena por ese hombre de Paz.

Cualquier comentario para esta columna que decanta albricias a: aerodita_constantino@hotmail.es

 

 

 

 

 

 

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