¿Quién traiciona a Cuitláhuac?

Los periodistas hacemos fiesta cada vez que por medios furtivos se filtran las decisiones, conversaciones o acuerdos que se dan en las altas esferas del gobierno. El caso más reciente es el audio publicado por el portal La Silla Rota, donde se escucha la voz inconfundible del gobernador abordando el delicado tema de la remoción del fiscal Jorge Winckler y la dificultad que significa procesarlo, habida cuenta de que tiene que ser el Tribunal Superior de Justicia el que lo juzgue.

El resultado de un proceso así es fácil inferirlo. Se trata de poner a un yunista destacado a juzgar a otro yunista ilustre.

En el caso del video, quedan de relieve dos cosas. La primera, la gravedad de que en una reunión que suponemos de alto nivel, alguien se dedique a registrar audiográficamente lo que en ella se planea. Cualquier estrategia, por ejemplo relacionada con la seguridad, está en grave riesgo.

La segunda, el pobre desempeño del área eminentemente política, que simplemente no puede resolver dos temas que son de supervivencia para el régimen, que son los relevos en la Fiscalía y el Tribunal.

¿Se les hubieran resistido los titulares de organismos tales, por ejemplo a un Dante Delgado, Miguel Ángel Yunes, Ignacio Morales Lechuga, Manuel Carbonell o algún otro de los que en su momento se ocuparon del aspecto político estatal?

Y no hablamos ya del aspecto jurídico, que es importante y difiere al de hace algunos años, pero el manejo político es el definitivo. Y ahí este gobierno está en la calle.

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