jueves, julio 29, 2021

El síndrome del inocente

Relacionados

Sería suicida que un recluso cuyo proceso judicial está en trámite se declare culpable de lo que se le acusa, por el contrario, defenderá su “inocencia” con todas las de la ley. Pero los recursos del recluso se agotan cuando, como en el caso de Duarte de Ochoa, se han dejado tantas huellas como si hubiera habido un festival de mapaches. Sin embargo, a su patología de cleptómano, Duarte agrega la audacia, y en esa actitud se atreve, en patética epístola, a publicar sus mentiras: el dinero que su esposa gasta en Londres es producto de sus “legítimos ahorros…, producto de mi sueldo después de varios años de trabajo ininterrumpido” (sic), y para demostrar que el presidio no le ha despertado mucho la mente, concluye que “la verdad saldrá tarde que temprano a la luz y pondrá las cosas en su lugar” (¡!)  ¿Usted le cree?

Lo último

Columnas