Gobierno Estatal a la deriva

Por si acaso
Por Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez

*No hay timón ni planeación

*Ya hay dinero falta voluntad

YA NO hay pretexto para el estatismo exacerbado del Gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, ni motivos para soslayar la responsabilidad que le compete ante los grandes conflictos que enfrentan los veracruzanos, sobre todo en materia de seguridad, fomento al empleo y desarrollo del campo, tres rubros necesarios para impulsar el crecimiento sostenido del Estado que Javier Duarte dejó en la ruina, y que Miguel Ángel Yunes Linares intentó recuperar, no porque deseara cumplirle a los gobernados sino por ese afán de impulsar la carrera política de su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez rumbo a la Gubernatura, un proyecto que fracasó por el arrastre del Presidente Andrés Manuel López Obrador que lo mismo pudo llevar a García Jiménez a la titularidad del poder Ejecutivo, o como alguna vez lo dijo el perredista Uriel Flores Aguayo, o hasta hacer ganar a una vaca o un borrico. Porque fue AMLO y no Cuitláhuac quien ganó la Gubernatura, y eso no acaban de entenderlo los colaboradores del Gobernador que creen haber triunfado por trayectoria y oficio político, algo que ninguno de los que está en el poder tenía y, lo que es peor, siguen sin tener, lo que ha engendrado un caos en materia de inseguridad que ya desespera a empresarios, comerciantes, maestros, profesionistas o gente de la sociedad común ante la imparable ola de secuestros, extorsiones, robos, asaltos o ejecuciones si alguien se resiste a esas demandas que, por otra parte, solo algunos pueden cumplir debido a que la economía estatal sigue deprimida y sin posibilidades de recuperación con un Gobierno que ha dejado todo al garete, porque carece de la planeación que dispensa un buen programa de Gobierno.

TAL VEZ Cuitláhuac no lo sepa porque es ingeniero electricista, mientras que el secretario de Gobierno es ingeniero agrónomo, pero a través de la planeación una persona, organización o Gobierno se fija alguna meta y estipula qué pasos deberá seguir para llegar hasta ella. En ese proceso, que puede tener una duración muy variable dependiendo del caso, se consideran diversas cuestiones, como los recursos con los que se cuenta y la influencia de situaciones externas –que son los imponderables-. La planeación, para conocimiento del señor Gobernante, consta de distintas etapas que desplazan a las ocurrencias, ya que se trata de un proceso que supone tomar decisiones sucesivas, por lo que es frecuente que la planificación se inicie con la identificación de un problema –tal como lo establece el método científico- y continúe con el análisis de las diferentes opciones disponibles. El sujeto o la compañía deberán escoger la opción que le resulte más propicia para solucionar el problema en cuestión e iniciar la puesta en marcha de un plan. Pero, bueno, no se puede pedir peras al olmo, y acaso por ello el Gobernador debe hacer a un lado a los recomendados a quienes está entregando la administración y el dinero, y contrate un despacho externo de profesionistas que le indiquen con certeza y sin conveniencias personales que es lo que más conviene a la Entidad que representa, al Gobernante y a los gobernados, y acaso entonces comience a remontar y dejar de proferir discursos incoherentes que a nadie convencen y que terminarán por desgastarlo.

PORQUE YA no hay motivos para sacarle la vuelta a los problemas; ya existe un presupuesto de egresos aprobado a la medida de sus necesidades por 128 mil 361 millones 911 mil 179 pesos para este año, una suma similar a la que Miguel Ángel Yunes propuso antes de concluir su mandato. Ya hay dinero, y podría haber más si en lugar de los inútiles que tiene en finanzas dedicados, exclusivamente, a hacer negocios subrepticios personales a sus espaldas –o con su venia-, contratara expertos que mejoren la recaudación fiscal, aquella que realmente permite financiar las actividades del sector público, tales como impuestos, derechos, productos y aprovechamientos, y que en Veracruz se encuentra en niveles lastimosos, ya que solo paga impuestos menos del 35 por ciento de la población económicamente activa, y el resto evaden su responsabilidad con el Estado que provee de servicios y beneficios colectivos.

PORQUE SEGURAMENTE García Jiménez no sabe que el Estado es uno de los más rezagados en recaudación fiscal, y bastaría que consultara las padrones del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) para percatarse que el 70 por ciento de la población ocupada trabaja en la informalidad, es decir, sin seguridad social pero, sobre todo, sin pagar impuestos, y en muchas ocasiones colgados de cables de luz –sustrayendo ilegalmente la electricidad-, robándose el agua y ocupando espacios por los que no pagan nada, a no ser a las mafias que se los exigen. Se trata, y tome nota señor Gobernador, de 2 millones 258 mil 260 trabajadores informales de un total, de acuerdo al INEGI, de 3 millones 227 mil 591 veracruzanos que conforman la Población Económicamente Activa (PEA), lo que pone en evidencia la inoperatividad del Estado para meter orden y enriquecer su tasa recaudatoria en beneficios de todos. Veracruz se encuentra muy alejado de la media nacional de trabajo informal que es de 56.7 por ciento, de tal suerte que para reducir la brecha tendría que crear 428 mil plazas afiliadas al IMSS, que para un gobierno sexenal como el de Cuitláhuac equivaldría a 71 mil 333 por año o casi seis mil al mes.

POR LO pronto, ya hay dinero, incluso, para el inoperante Poder Legislativo que manejará 776 millones 116 mil 100 pesos, un recurso mal utilizado en banalidades, vehículos caros, gastos excesivos de gasolina con cargo al erario, sueldo de “asesores” que, en algunos casos de legisladores tienen hasta tres sin que se haga uno de todos ellos, mientras que el Poder Judicial con, todavía 11 o 12 magistrados sin nombrar -ya que los propuestos por el Gobernador terminaron en la basura al no reunir los requisitos-, ejercerá 1 mil 930 millones 625 mil 559 pesos, y a la que le fue mal –pese a que tiene la responsabilidad de administrar justicia- es a la Fiscalía General del Estado (FGE) que todavía encabeza Jorge Winckler Ortiz gracias a la sosería de los sesudos diputados de la Cuarta Transformación, ya que le recortaron el gasto a 1 mil 554 millones 433 mil 687 pesos.

EN FIN, ya no hay pretexto para dar resultados, pero hace falta planeación, o los yerros seguirán como si este Gobierno no tuviera dirección ni coordinación, porque en un sentido amplio, la planeación se realiza casi a cada momento, incluso en el día a día, y el Gobernador debe saberlo ya que de lo contrario podría pasar a la historia como el más decente e incorruptible, pero no así ciertos colaboradores que terminarán por ahogarlo en la corriente convirtiendo a su administración en otro duhartazgo. Al tiempo. OPINA carjesus30@hotmail.com

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