jueves, octubre 28, 2021

El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular

Dialogando
 
Por: Abel Domínguez Camacho
 
El fenómeno migratorio es un reto global. En las mesas de negociaciones se antoja difícil y complicado el tema de la migración, en una consulta multilateral, siempre se negocia a favor de “los nuestros”, de los ciudadanos o nacionales del país correspondiente. Sin embargo, toda negociación seria sobre los problemas migratorios debería tener en cuenta tanto a “los nuestros” como a “los otros” y, pensar en los mejores intereses para “los otros” porque están en nuestro territorio significa romper con siglos de inercias, afirma Gómez Camacho. He querido iniciar con este apunte porque esa distinción es la que ha llevado a los desacuerdos y, a la falta de cooperación internacional en la materia. Polarizar no ayuda bajo ninguna circunstancia.
 
Desde que Trump asumió la presidencia de Estados Unidos hemos escuchado o leído sus exabruptos respecto al fenómeno migratorio y, especialmente, al referirse a los mexicanos y centroamericanos; llegó al extremo de considerar el tema como un asunto de seguridad nacional, cuando justificó la solicitud de recursos para la construcción del muro, “el muro de Trump”, ni qué decir de la descalificación directa a los mexicanos al referirse a nosotros como una lacra para la sociedad gringa. Sus insistentes manifestaciones son un claro ejemplo de la polarización al interior de EU y con relación a México y los países centroamericanos.
 
En mi opinión, Trump ha politizado el tema con miras a la reelección, pero olvida que los migrantes constituyen un importante porcentaje de la fuerza laboral agrícola en los estados de California, Texas, Washington, Florida, Oregón y Carolina del Norte, 75% de ellos nacieron en México. En las actividades de los tres sectores económicos es posible identificar a trabajadores migrantes de todo origen y, desde luego mexicanos; actividades de servicio doméstico, de jardinería, hotelería, restaurantes, autopartes, en la construcción, etc.  El trabajo de Gómez Camacho refiere que los migrantes aportan aproximadamente el 9.0 % del PIB mundial y que las remesas representan apenas el 15.0% de las ganancias de estos migrantes. Eso no quiere ver Trump.
 
¿Por qué un Pacto en la materia?, tres aspectos se destacan: 1. El peso económico de las aportaciones de los migrantes; 2. Potencial transformador y, 3. Consideraciones políticas que plantea la presencia o ausencia de migrantes.  No contemplar estas variables y la no consideración de “los otros”, sin polarizar, ha motivado por años la falta de cooperación internacional.
 
México juega un importante papel en le fenómeno migratorio hacia EU, nuestro país aparece como el primer o segundo corredor de tránsito de migrantes, aproximadamente medio millón de personas en movimiento cada año; Gómez Camacho refiere que, por oportunidades económicas, por el impacto del cambio climático en el corredor seco centroamericano (156 millones de kilómetros cuadrados de bosques tropicales),  y por el endurecimiento de las medidas antiinmigrantes en EU, México recibe hoy un número sin precedentes de migrantes y de solicitudes de asilo. Lo hemos observado con mayor claridad del 12 de octubre de 2018, con la caravana de hondureños, a la fecha, poniendo en aprietos a la cancillería mexicana.  
 
Conscientes de ello, la representación de México ante la ONU y otras instancias, ha jugado siempre un papel protagónico en las negociaciones que ponen en la mesa el tema de la migración, por décadas, muchos han sido los esfuerzos para llegar a un acuerdo en la materia. Para las negociaciones de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, México fue el principal promotor de la inclusión de una meta de migración segura, ordenada y regular. Finalmente, el 5 de febrero de 2018 los facilitadores presentaron el borrador cero del Pacto y, el 13 de julio del mismo año, se llegó a un acuerdo sobre el texto del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular.
 
Representa un parteaguas, nos dice Gómez Camacho, porque el pacto no promueve ni previene la migración, sino que reconoce que se trata de una realidad multidimensional que siempre ha existido y seguirá existiendo de formas cada vez más visibles. El pacto impone una enorme responsabilidad sobre los países de origen a fin de que dispongan las condiciones necesarias para que sus habitantes no se vean obligados a exiliarse.
 
Destaca Gómez Camacho que el Pacto Mundial para la Migración deja claro que a los gobiernos les conviene cooperar, pues así pueden aprovechar el talento y el esfuerzo de los migrantes. La solución está en unas políticas migratorias integrales, y no en estrategias que únicamente consideran el fenómeno migratorio como gestión. El pacto no encasilla falsamente como emisores y receptores de migrantes, cuando en realidad todos son origen, tránsito, destino y retorno. La capacidad política de los negociadores de aceptar esta realidad y no caer en falsas disyuntivas es otra muestra de buena diplomacia.
 
Una buena noticia, resultado de estos esfuerzos, es que gracias al Pacto para la Migración, la ONU será escenario, cada 4 años, del Foro de Revisión sobre Migración Internacional.
 
Luego entonces, el fenómeno migratorio es un reto global. México deberá trabajar muy duro considerando la relación con su vecino del norte y, las implicaciones que conlleva contar con una población envejecida y por lo tanto, pensar en la migración como reemplazo, ¿actualmente está previsto de ese modo? ¿hemos llegado a ese punto?.

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