Las cornadas de la realidad

Como un tintineo inacabable durante muchas mañaneras el presidente López Obrador insistía en su pertinaz discurso: la corrupción terminará si el presidente no roba, si no es corrupto, cuando se vea que en la cúpula política no hay corrupción el pueblo “bueno y sabio” seguirá el ejemplo. Pero la realidad es aún más terca, porque a pesar de esa insistencia retórica, a un camino cerrado la corrupción abre dos, así aún con los honestos en el gobierno la violencia no baja la guardia, los secuestros aumentan, las complicidades siguen vigentes, “falsos Delegados”, nepotismo, desempleo, allí están como si nada hubiera ocurrido

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