Voto, castigo social

Ángel Álvaro Peña

Ya lo dijeron en Puebla y Baja California sus habitantes, no quieren nada con los del PRI y del PAN porque no son honestos. La tarea de desprestigio que realiza el Gobierno federal se centró en arrebatarle al PAN dos bastiones importantes: Baja California y Puebla.

El otro, Guanajuato, dentro de cinco años podrá perderlo Acción Nacional, pero a través de otro tipo de campaña.

Muchos mexicanos no se explican las causas por las cuales los señalados como culpables no tienen investigación penal y su correspondiente detención y condena. El desprestigio surgido de la cúpula del poder está dirigido a ganar las elecciones del 2 de junio. Dos gubernaturas del PAN pasarán a manos de Morena, pareciera que esta aseveración no tiene vuelta de hoja.

La actual administración fue arrastrando el desprestigio político de sus contrincantes, al mismo tiempo que aumentaba su capital político, que creció a pesar de las críticas de los medios, que en su afán por crear presiones para regresar al sistema desinformativo de las dádivas y convenios con el Gobierno, abre los espacios que sean solicitados por una oposición que se muerde la cola cada vez que habla.

El ejemplo claro es la exigencia de cuentas sobre la inseguridad en la Ciudad de México a Claudia Sheinbaum, cuando el PAN gobierna la entidad más violenta del país, Guanajuato, desde hace más de un cuarto de siglo.

O el marasmo en el que se metió el líder nacional del PAN cuando quiso acusar a López Obrador ante la OEA de afectar la democracia según sus pronósticos personales. Nada podía lograr pidiendo ayuda a Trump para evitar la supuesta reelección de AMLO, cuando el Presidente del vecino país del Norte la está buscando como si en ello le fuera la vida.

Otro ejemplo de exhibición de los culpables sin castigo es el caso de las guarderías infantiles, concesiones otorgadas por panistas para panistas en su mayoría, cuyo padrón estaba inflado para recibir dinero del Gobierno. En la memoria de los mexicanos cuando se habla de guarderías recuerdan lo sucedido en Hermosillo, Sonora, en el incendio de la ABC. Es decir, la realidad alterada por el PAN y el PRI sirvió de factor determinante de campaña contra esos partidos.

Desde la otra perspectiva, la que se observa cada día que se descubre que en la SEP en lugar de invertir en la educación se pagaron millones de pesos a los medios para favorecer la imagen de Aurelio Nuño, la indignación no sólo espera que se haga justicia, sino que castiga con su herramienta de verdugo histórico: el voto.

Así, desde la exhibición de los culpables, la campaña contra los demás partidos ha sido efectiva y real. No puede hablarse de guerra sucia puesto que todos los delitos imputados son reales, sólo falta la demanda, la denuncia, la investigación para que se castigue a los culpables, pero mientras esto llega algún día, lo cierto es que la gente de Baja California y Puebla no quiere saber nada del PAN ni del PRI. Los demás partidos a su alrededor ni siquiera vale la pena mencionarlos.

La trampa, el engaño del Gobierno fue descubierto desde el momento en que se mostraron las cantidades de dinero que el Gobierno pagaba para que lo elogiaran. Ahora, la voz de la verdad –como hacía muchos años no ocurría— está centrada en la declaración oficial que cada mañana ofrece el Presidente de la República.

Ahora debe dársele la calidad no sólo hegemónica de credibilidad a Andrés Manuel López Obrador, quien es el principal instrumentador del deterioro de la competencia política y es responsable de que a pesar del tiempo transcurrido, la oposición no se haya consolidado como contrapeso, sino como grupos divididos que nunca logran ponerse de acuerdo a la hora de cuestionar el poder ni otorgarle solidez a sus argumentos.

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