viernes, julio 23, 2021

Crecimiento y desarrollo, la agenda pendiente.

Dialogando

Por: Abel Domínguez Camacho

Durante los primeros años del presente siglo, se ha observado, a nivel mundo, una tendencia política-electoral hacia la derecha, con un marcado nacionalismo y como respuesta a un desgaste-temporal-del liberalismo y a la contracara de la globalización; el centro y la izquierda no supieron crear las condiciones para una sociedad más equitativa y democrática, por el contrario, los gobiernos representativos de izquierda y centro, fueron caldo de cultivo para la corrupción y el abuso del poder, casi una epidemia que lastimó a toda la sociedad, sobre todo a la clase media y media-baja.

Con una sociedad en el límite del hartazgo, ha sido relativamente fácil construir un cambio con la retórica del ataque a la corrupción y a las falacias de la globalización, cambio desde el punto de vista político-electoral. En mi opinión, la mayoría de los votantes no tuvieron frente a ellos una alternativa, desde la óptica de partido o  de candidato, y optaron por el voto por hartazgo, votaron enojados por lo que han padecido los últimos años; los que no tiene… y los que tienen porque quieren más. Más temprano que tarde, la mayoría de los que votaron enojados evidenciaran un cambio en su elección. Cuidado.

Los gobiernos de la tendencia en cuestión la tienen fácil: “elevar los niveles de crecimiento y desarrollo económico, buscando una distribución del ingreso más equitativa, erradicando la corrupción y protegiendo la economía de la globalización”.

Va de librito, el crecimiento económico se mide por el porcentaje en que se incrementa el Producto Interno Bruto (PIB), este a su vez, está en función del consumo, la inversión, el gasto público, las exportaciones y las importaciones; cuando estas variables se contraen y/o se expanden como consecuencia de las diferentes políticas públicas o por estilo de gobierno, de manera natural se verá afectado el PIB.

Después de la caída del muro-y eso debe tomar en cuenta Trump, al final no sirven-y tal vez un poco antes, surgieron potencias económicas como Japón y en los últimos años China, que apostaron al desarrollo del capital humano y a la inversión en investigación y desarrollo científico-tecnológico para fortalecer su aparato productivo y voltear hacia la exportación, sin olvidar el mercado interno. No es exagerado decir que China (crece al 7%, y ya es bajo) es una potencia económica, actualmente la disputa con EE.UU. Para lograr un crecimiento del PIB se ha requerido de un Plan prefigurado y un conjunto de políticas públicas, que incluyen la exterior.

Para hacer referencia al desarrollo, el crecimiento del PIB debe reflejarse en mejores servicios de salud pública y asistenciales, de seguridad pública, la inclusión de los adultos mayores y personas con capacidades diferentes y, una mejor distribución del ingreso y muchos etcéteras,  sin embargo, son temas que forman parte de la agenda pendiente en la mayoría de los países del orbe. Arriba dije que los actuales gobiernos la tenían fácil, fue sorna, porque resulta que no es nada fácil y menos, cuando se da prioridad a los asuntos electorales, cuando se piensa que se vive en la isla de los hombres solos y cuando se menosprecia la educación, la ciencia y el desarrollo científico-tecnológico, que no es el caso de México.

Las calificadoras, el FMI, el Banco Mundial, la OCDE y otras instancias supranacionales, observan el comportamiento de las variables en cuestión y emiten una opinión sobre la expectativa de crecimiento de la economía tal o cual y punto.

Por otro lado, cada país cuenta con su respectiva instancia oficial encargada de medir y evaluar el comportamiento de la economía y la sociedad, entre otras cosas, para el caso de México, se cuenta con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cabe hacer mención que es un instituto con prestigio internacional y que sus productos son de fundamental importancia para la toma de decisiones en los tres órdenes de gobierno, para el sector empresarial y para la academia (también para el sentido común). No hay mejor dato, no existe mejor referencia que la emitida por la instancia oficial encargada. Para el caso, la economía crece o no crece, lo valora tal instancia, en México el INEGI.

El INEGI le dirá a los mexicanos que tanto crecimos y cómo se observa el desarrollo económico en la sociedad.

Para cerrar esta entrega suscribo el mismo cuestionamiento de Yoval: ¿Están salvando al mundo Donald Trump, Theresa May, Vladimir Putin, Narendra Modi y sus colegas al avivar nuestros sentimientos nacionales, o la actual avalancha nacionalista es una forma de escapismo ante los inextricables problemas globales a que nos enfrentamos? (Noah Harari Yuval, 21 lecciones para el siglo XXI, Ed. DEBATE, 2018).

Entre ellos la migración.

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