Dos Bocas, dolor de cabeza

Para quienes conocen de finanzas públicas y están enterados de los problemas por los que atraviesa PEMEX, se sienten sobre ascuas porque el presidente López Obrador insiste en la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, a la cual consideran inviable. Pero si ya vislumbraban nubarrones, con la decisión presidencial de asignarle a Pemex y a la Secretaría de Energía la tarea de construir esa refinería. Las empresas escogidas no presentaron proyectos al gusto presidencial (terminarla en tres años y un costo de 8 mil millones de dólares). Las empresas que han construido 150 refinerías en el mundo no se comprometen a terminarla en tres años a costo menor de 8 mil millones de dólares, pero Rocío Nahle y Pemex sí ¡Por favor! ¿Quién asesora al presidente? ¿Le hace caso?

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