El pueblo y la democracia

El expresidente peruano, Alan García, opto por dispararse en la sien antes de ser aprehendido por la policía. En realidad, el trance en que se encontraba no le era extraño pues al concluir su primer mandato en la presidencia de Perú (1985-1990) se vio obligado a domiciliarse en Colombia y en Francia porque su sucesor, Alberto Fujimori, lo acusó de corrupción.
Alan García gobernó Perú cuando contaba 36 años de edad, postulado por el APRA (Partido Alianza Popular Revolucionaria fundado por Raúl Haya de la Torre en 1924), de 1985 a 90, después de obtener una votación de 53%; regresó al poder en 2006, cuando en segunda vuelta venció Ollanta Humala, respaldado por el entonces gobernante venezolano Hugo Chávez. Durante su primer mandato, García fue un estatista inexorable, pero metamorfoseó en el segundo en el que se mostró como un frenético neoliberal. García, había regresado a Perú en 2001, cuando ya no gobernaba Fujimori y los delitos en su contra habían prescrito. No le fue bien, porque al finalizar su segundo periodo estaba convertido en uno de los políticos más impopulares de su país.
Concluyó su primer periodo en medio de una hiperinflación que deterioró su imagen, sin embargo, en el segundo periodo logró un crecimiento del Producto Interno Bruto del 7.3%, atribuido en mucho al auge minero de esos tiempos. Pero nuevamente la sombra de la sospecha lo alcanzó en actos de corrupción, de lo cual existe un libro de Pedro Cateriano, El Caso García, en el que se registran testimonios fehacientes de esos andares. En el primer mandato fue Fujimori quien lo persiguió, para el segundo, las acusaciones también provinieron del gobierno sucesorio, y se vio precisado a solicitar asilo en la embajada de Uruguay, pero le fue denegado, privado de esa opción prefirió el suicidio. Alan García, como muchos gobernantes de América, también sucumbió ante las tentadoras ofertas de Odebrecht, ese  monstruo de mil cabezas que ha sobornado a políticos de todo calibre.
Más al norte, del otro lado continental, en el Caribe, está Venezuela, la república de Bolívar actualmente inmersa en graves conflictos políticos, sociales y económicos, bajo la férula de un régimen económico de hambre, con hiperinflación incontrolable, pese a los cientos de miles de millones de barriles de petróleo subyacentes, moderno Midas. Allí gobernó Carlos Andrés Pérez en dos ocasiones (1974-1979 y 1989-1994), como Alán García, Pérez también fue perseguido por su sucesor en el poder e igualmente acusado de malversación de fondos públicos y fraude a la nación. Fue en su el segundo periodo cuando se incubó a Hugo Chávez, quien en 1992 le organizó un golpe de estado, el famoso “caracazo”.
​En 1977 Andrés Pérez nacionalizó el petróleo y creó Petróleos de Venezuela, S. A. (PDVSA), un año antes había hecho lo mismo con la industria del hierro; en ese periodo Venezuela gozó de abundancia de dólares gracias al petróleo, aunque incidió negativamente porque la economía no se diversificó y navegó al garete del precio internacional del combustóleo. Cuando en 1979 concluyó el primer periodo de Andrés Pérez en la presidencia, no pudo mantener el poder para su partido, Acción Democrática, porque fue derrotado por  Luís Herrera Campins, del Partido Social Cristiano. No salió bien librado Carlos Andrés Pérez, pues fue acusado de corrupción en el Congreso venezolano, en donde por un solo voto de diferencia a su favor escapó de ser enjuiciado.
Pese a ese antecedente, Carlos Andrés Pérez retornó a la presidencia en 1989-1993, con el 52% de los votos emitidos. No iba bien la economía venezolana, pero aún quedaba recuerdo de su primer periodo, cuando floreció el país gracias a los altos precios del petróleo, pero ahora iban a la baja, gravitaba una elevada inflación y pesaba onerosa deuda externa, los venezolanos buscaban un salvador, pensaron en Carlos Andrés Pérez.
Pero este Andrés Pérez del segundo acto ya era un consumado neoliberal que, frente a los reducidos índices de crecimiento económico, buscó amparo en el Consenso de Washington siguió sus lineamientos y las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, entre otras, el ajuste macroeconómico, cuya aplicación aumentó el precio de la gasolina un 100%, de igual manera el transporte y se racionó la venta de básicos etc., allí empezó el final. La chispa de la protesta comenzó en Guarenas, se generalizó a todo el país y vino la represión con el correlativo número de muertos. Desde las fuerzas armadas provino un primer golpe de estado el 4 de febrero de 1992, el protagonista antagónico fue el teniente coronel Hugo Chávez. Ese mismo año, en noviembre 27, se produjo otro golpe de Estado, ambos los superó el presidente. Pero, en marzo de 1993 el golpe político le llegó por el lado del Fiscal General, quien le formuló una denuncia por «peculado doloso» y «malversación» de 250 millones de bolívares, lo que provocó la separación de Carlos Andrés Pérez de la presidencia y su arresto domiciliario por dos años y 4 meses “por malversación genérica agravada”.
Una vez purgada la pena, alejado de su Partido, Acción Democrática, en 1999, Carlos Andrés fundó nuevo partido y logró escaño en el senado venezolano, pero el Congreso fue disuelto por el ya presidente Hugo Chávez. No obstante, la persecución proseguía y el 20 de diciembre de 2001 un juez ordenó la detención de Pérez, que entonces vivía en República Dominicana, acusado de desviación de fondos públicos. Puso más agua y tierra de por medio y se trasladó a Miami en donde murió el 25 de diciembre de 2010.
¿Y qué papel jugó el pueblo en estos procesos democráticos? ¿Acaso votó en conciencia en dos ocasiones por políticos cuyos antecedentes habían estado en grave predicamento? Quede para la reflexión, pero que no escape a la misma la diferencia entre “pueblo” y “ciudadano”, pues no son una y la misma cosa. El ciudadano es el que vota, el pueblo sirve para las protestas multitudinarias, el que muere en las calles víctima de las represiones, el que sufre malos gobiernos, del que se valen los malos políticos para, en su nombre, engarzar discursos en cuya retórica central está la idea de “salvar al pueblo”.
alfredobielmav@hotmail.com
 

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