Delincuentillos que se vuelven psicópatas

Por un lado, la corrupción sin límite de las autoridades; por el otro, el declive en los valores que ha tenido la sociedad mexicana, han producido para estos últimos 10 o 15 años una nueva generación de criminales despiadados, brutales y sin freno, que mantienen asolada a la comunidad.

Estamos presenciando en Xalapa el caso de un adolescente que fue secuestrado con la participación de una familia para obtener seiscientos pesos, que después se convirtieron en una demanda de seis mil pesos, cantidades que les fueron pagadas, pero de cualquier manera lo torturaron y lo hicieron sufrir hasta que murió.

No era este chico miembro de una familia rica. Pertenecía a cualquier familia de las que van al día en el gasto, pero fue objeto de esas crueldades por cantidades ínfimas para satisfacer necesidades de droga.

Es terrible ver que los delicuentillos comunes, que antes se conformaban con asaltar y robar, hoy se lanzan a ejercitar las peores atrocidades comparables a los grandes cárteles, por esa pudrición generalizada que han traído las autoridades corruptas (como Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte), que han dejado gravemente intoxicada a la sociedad.

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