Desde Teocelo.- La impunidad premia el delito

Por Angeheca

Algo sucede en la sociedad, que se ha perdido el respeto y el valor por el prójimo. Muchas personas mayores nos recuerdan que “antes se dormía con la puerta abierta”. Sin embargo, en el contexto de miedo e inseguridad en el que vivimos, es común observar actividades prohibidas por reglamentos aplicables por la mayoría de los ciudadanos que además, son por demás obvias que no se deben hacer. Aunado a ellos, si a autoridad es omisa, ignorante, cómplice o las tres juntas, la vía pública se vuelve un espectáculo grotesco de falta de respeto a todos.

Así se pudo comprobar, el fin de semana pasado, donde en un casa particular ubicada exactamente en el campo deportivo “El Magueyal”, con eventos deportivos realizándose en la mañana, se observó un letrero improvisado “Caguama $39”. Y aunque el reglamento de comercio, capítulo segundo, artículo 23 fracción IV señala que para vender bebidas alcohólicas no debe existir escuela, centro de trabajo, centro deportivo, cultural, religioso u otros lugares de reunión públicos, en un radio de acción de ciento cincuenta metros; sin embargo es obvio que en eventos y lugares deportivos no son para vender ni consumir alcohol. Se ignora si los dueños de dicha propiedad son quienes tomaron la iniciativa, si fueron los inquilinos que habitan ahí, que ambos trabajan en el ayuntamiento, o fue un tercero.

Como sea, esto revela varias circunstancias como la falta de seguridad en el lugar, la falta de personal de comercio para vigilar precisamente el comercio que se realiza, la falta de autoridad de los representantes de las ligas tanto de “baseball” como de “football” para señalar tan indebida práctica y la falta de respeto de quien tomó la iniciativa. En ese sentido hubo una queja muy fuerte en la radio donde se señaló al propio presidente de ofrecer alcohol a un joven en el campo deportivo de Monte Blanco.

En el mismo sentido, la población reprueba categóricamente que H. Ayuntamiento de Teocelo promueva como “hecho” o acción de trabajo, como si tuviera algún mérito, la participación de autoridades o de funcionarios en las clausuras de las diferentes escuelas. Invitar al Presidente, síndico y regidor, es una cortesía reservada precisamente para las autoridades.

No es nuevo que la actual administración Municipal, carece de comunicación efectiva con los ciudadanos y por la tanto de información. A la población no le importa saber si el padrino o madrina de los jóvenes graduados está orgulloso de ellos, con que sus padres o tutores lo estén, es más que suficiente; la población quiere saber el estado de los vehículos accidentados, ambos entregados este año; el costo del camión escolar y saber si realmente es del ayuntamiento; si habrá corte el agua o la basura no va a pasar, quiere luz en la colonias y avenidas, quiere agua limpia en sus casas, quiere que coches y camiones dejen de echar humo como si fueran “El Piojito”; quiere fuera de las calles los coches con ruidos estruendosos; en fin, la población quiere vivir en paz, armonía y superándonos tanto individual como colectivamente.

Recordamos la frase del gran maestro y escritor Eduardo Galeano: “La impunidad premia el delito, induce a su repetición y le hace propaganda; estimula al delincuente y contagia su ejemplo”. De tal modo que si la población y el gobierno permiten la venta de alcohol como una práctica inocente, normal o solapada, se estará ya proyectando el futuro de los jóvenes y de la vida social.

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