miércoles, octubre 27, 2021

AMLO y su mundo de caramelo

De razones y pasiones

Rafael Pérez Cárdenas

Especialista en encender las antorchas de la polarización, el Presidente nos ha dado una probadita de lo que será el informe de su primer año de gobierno. Será, como en los mejores años del Presidencialismo unipersonal, un recuento de logros –reales o imaginarios, actuales o en forma de promesa-, para reconocerse como el máximo referente político y social de la historia moderna del país. Sin duda lo es, pero no de la forma en que se ve a sí mismo.
 
Y en su afán de mostrarse no como el Presidente de los mexicanos, sino como el redentor que ha traído la felicidad por decreto, López Obrador ofrecerá un antes y un después, defendiendo una abismal diferencia gracias a su desempeño. En realidad, el país no ha cambiado mucho, ni siquiera la percepción de los principales problemas. 
 
Para López Obrador, ningún problema social o económico empaña la felicidad de los mexicanos ni el estado de éxtasis generado a partir de la elección presidencial del año pasado. En algunos sectores esto es cierto, sin embargo, dar la espalda a la realidad puede resultar muy caro para su gobierno y para el país en su conjunto.
 
En su conferencia de prensa matutina, el Presidente dijo que a pesar de que «se dan estos casos (las violentas manifestaciones recientes), en general el pueblo está feliz, feliz, feliz; hay un ambiente de felicidad, el pueblo está muy contento, mucho muy contento, alegres. Entonces, no hay mal humor social».
 
A riesgo de empañar la felicidad de sus simpatizantes y sólo para documentar el optimismo presidencial, comparto algunos datos del México real:
 
– El primer año de gobierno del Presidente López Obrador ha sido el más violento de la historia del país. Durante los primeros seis meses, el balance total fue de 17 mil 500 personas asesinadas, de las cuales 17 mil 11 corresponden a casos de homicidio doloso y 489 a feminicidios. Hoy suman más de 20 mil. La marcha del viernes pasado sólo fue una muestra de la ira social y la indignación que hay en muchos sectores.
 
– Aunque el mandatario federal se ha propuesto sacar de la pobreza extrema a 4 millones de personas cada año -20 al final de su administración-, lo cierto es que las cifras se mantienen en su lugar. Según el Coneval –lo que habría detonado su enfrentamiento con el Presidente-, el índice de personas en pobreza extrema aumentó 5.4 por ciento en zonas urbanas y 5.6 en zonas rurales, con respecto al mismo periodo del año anterior. Este aumento es causado por el incremento en los precios de los productos de la canasta básica y la inflación.
 
– De acuerdo con México, ¿cómo vamos?, la cifra de generación de empleos en enero-junio de este año es la más baja para ese periodo desde 2009, cuando se resentían los efectos de una crisis económica mundial. El Seguro Social también informó que de mayo a junio se perdieron 14 mil 244 empleos, cifra más alta que la de 2018, cuando se perdieron 13 mil 497 puestos. Si bien el poder adquisitivo se mantiene estable, cada vez hay menos empleos.
 
– Uno de los argumentos del Presidente más valorados por los ciudadanos es su honestidad y el combate a la corrupción. Sin embargo, si bien no hay nada que reprocharle al Presidente, su gobierno empieza a mostrar claros oscuros en materia de transparencia y rendición de cuentas. Contratos sin licitación, sobre precio en obras estratégicas, asignación directa a militantes de Morena, son algunos ejemplos de que el compromiso de López Obrador lo rebasa.
 
– El sistema de salud pública del país se encuentra ante una crisis. El desabasto de medicamentos, los recortes y los despidos están poniendo en riesgo la salud y la vida de millones de mexicanos, particularmente de los de menos ingreso. En todo el país, hay hospitales que no están operando con normalidad, pacientes con cáncer que no pueden recibir tratamiento, niños enfermos que no tienen los medicamentos que necesitan. Esta crisis ha sido generada por las decisiones equivocadas del gobierno. 
 
– La economía está estancada. Si bien entre abril y junio pasados repuntó 0.1 por ciento –lo que evitó la recesión técnica prevista por especialistas-, se tuvo un crecimiento apenas un 0.4 por ciento a tasa anual. Incluso el Presidente ha polemizado con el Banco de México, rector de la política monetaria del país, por sus pronósticos sobre el riesgo de una eventual recesión, como está sucediendo a nivel mundial.
 
Sin duda, el gobierno también ha hecho muchas cosas bien. Mantiene su nivel de popularidad entre la población y sus iniciativas –más allá de sus resultados- gozan de una confianza considerable. Pero la crispación social y el temor a la delincuencia se anidan en el ánimo ciudadano.
 
México no es un mundo de caramelo. Sustraerse de la realidad debe ser un tema de psiquiatría y no del ejercicio del poder Presidencial.
 
Las del estribo…
 

  1. Un ex gobernador –hoy en libertad- y un ex secretario de Seguridad Pública habrían sido los artífices de la filtración del contenido del amparo concedido por un juez de distrito en contra de los “magistrados suplentes” promovidos por Edel Álvarez. No hubo más motivación que asuntos estrictamente personales, donde involucraron hasta a las familias. Edel no se amedentró.
  2. Ahora que está de moda la estafa maestra, podrían revivir una denuncia presentada por Juan Bueno Torio en contra de Marcelo Montiel y Víctor Rodríguez Gallegos, quienes presuntamente habrían desviado millones de pesos del programa de adultos mayores mediante el uso de tarjetas bancarias a nombre de beneficiarios fantasmas. Se falsificaron firmas y documentos para ordeñar los apoyos que ellos mismos otorgaban desde la Sedesol. 

 

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