Cuitláhuac “tache”, el pueblo exige que te vayas

Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
 
Presidente: ¡25 calcinados de Coatzacoalcos te dan la más cálida bienvenida! 
 
Cierta o no la reprobación del Presidente Andrés Manuel López Obrador al gobernador Cuitláhuac García, a quien pone “tache” por su mal gobierno en materia de seguridad, lo cierto es que la ciudadanía ya no puede con la cruz.
Y es que a la par de la crisis económica y social la inseguridad no cede.
Esta mañana despertamos con una nueva tragedia, una de proporciones dantescas.
Coatzacoalcos, una de las 25 ciudades más inseguras del mundo se tiñe, de nuevo, de sangre al ser agredida a sangre y fuego por el crimen organizado.
Esta vez fueron 25 las víctimas, la mayor parte calcinadas.
¿Qué pasa con el gobierno de Cuitláhuac García?
Pues simplemente no pasa. No sabe. No quiere. No puede. Carga con una retahíla de incapaces empezando por él mismo quien sin rubor en el día a día sostiene, a contrapelo de la realidad, que la delincuencia está bajando, que los feminicidios han disminuido –cuando no salimos del primer lugar desde el año pasado-, que ya hay nuevas estrategias de seguridad y que vivimos en paz social.
A esa sumatoria se agrega la eterna justificación de que todo lo malo en materia de seguridad se debe al Fiscal, Jorge Winckler. 
Cuitláhuac ha de rezar todos los días para que no renuncie este amigo ya que no va a tener a quien echarle la culpa de todos los males que vive Veracruz.
Hoy por lo pronto se observa que lo de Coatza no es un problema menor.
El gobernador no quiere darse cuenta que la ciudadanía ha transitado del miedo al horror; del pánico al abandono de plazas.
Coatzacoalcos, al igual que Córdoba y Xalapa se están vaciando. Familias completas están migrando a Puebla y a la ciudad de México, mientras en otros pueblos y ciudades la gente se está armando y las autodefensas son una realidad.
Para el caso de Coatzacoalcos esta es su realidad ya mismo: 25 muertos suma la masacre del bar denominado “Caballo Blanco”. 
Esta madrugada se hizo el recuento del reguero de cuerpos tras un incendio provocado por manos asesinas. 16 hombres perdieron la vida, 9 mujeres están entre las víctimas y periciales reporta 13 lesionados. 
Las primeras imágenes desde el lugar de la masacre dan cuenta de un reguero de cuerpos y, según testigos, el fuego se inició luego que un grupo criminal lanzó bombas molotov.
Para el gobierno del estado la masacre solo se ha concretado en “condenar” el hecho… sólo “condenar” el hecho. No hay acciones. No hay ni siquiera acordonamiento, ni quien de informes. Simplemente el gobernador se refugió debajo de su escritorio para esperar que pase la cresta mediática.
Que se olvide el asunto, como todo lo que hace el gobierno.
Este fin de semana el presidente Andrés Manuel López Obrador vendrá por décima ocasión a Veracruz a decirnos que es una “bendición” que Cuitláhuac haya llegado a gobernarnos y llamar a los delincuentes a que se porten bien, que son gente buena y que no tiene por qué ser mala.
A eso vendrá.
Mientras la gente está que trina. Ya no quiere un gobernante bendito, tampoco gente buena. Quiere paz. Es insoportable tanta violencia. Es inadmisible que nos gobierne un  ignorante de los apremios sociales. Un indolente ante la inseguridad pública. Un apático al repudio que provoca su mal gobierno.
Ha llegado la hora de las decisiones.
México debe entender que Veracruz, primer lugar en todo lo malo –dengue incluido- debe cambiar el rumbo para dejar de ser rehén del crimen organizado.
El relevo es imponderable ¡Es una exigencia ciudadana!
Tiempo al tiempo. 
 
*Premio Nacional de Periodismo

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