Dengue, enfermedad de la austeridad republicana

De razones y pasiones

Rafael Pérez Cárdenas

Hace algunos días, el gobernador de Veracruz Cuitláhuac García grabó un video mientras realizaba acciones de limpieza en la casa de sus padres para evitar la presencia del mosquito transmisor del dengue. Su espontaneidad sólo puso en evidencia la poca seriedad con que el gobierno ha enfrentado la grave crisis por la epidemia de esta enfermedad.

Epidemia, según los especialistas, es una descripción en la salud comunitaria que ocurre cuando una enfermedad afecta a un número de individuos superior al esperado en una población durante un tiempo determinado, como es el caso. Para evitar el sensacionalismo que conlleva esta palabra en ocasiones se utiliza el sinónimo de brote epidémico o brote.​ Así lo han intentado las autoridades de salud en el estado.

Hasta ahora, Veracruz sigue estando en primer lugar nacional en número de personas que tienen o tuvieron dengue, al sumar 3 mil 234 casos en los primeros ocho meses del año. Los datos actualizados al 2 de septiembre por la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal, indican que en el país se han confirmado 11 mil 593 casos de dengue, siendo Veracruz la entidad con mayor número de personas con este padecimiento. Oficialmente se han reconocido dos fallecimientos por dengue.

Frente a estas cifras, el secretario de salud, Roberto Ramos Alor ha dicho que el dengue está bajo control en Veracruz y se le está combatiendo, por lo cual no representa un problema. A pesar de que la entidad encabeza los registros de casos confirmados en el país, el funcionario descartó que la situación pueda ser catalogada como una emergencia.

Sin embargo, autoridades municipales y pobladores de muchas comunidades del estado piensan lo contrario. Las largas filas para ser atendidos, la amenazas de tomar hospitales y carreteras son cada vez más frecuentes y las cifras siguen al alza, sin que haya una estrategia eficaz para controlar la epidemia.

En todo caso, las autoridades de Veracruz han encontrado justificación en que se trata de un problema nacional. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), dio a conocer esta semana que México con 74 mil 277 casos reportados hasta el mes de agosto, es el cuarto de los países de la región de Las Américas con más personas afectadas por el Dengue, superando a Honduras, según datos de PLISA (Plataforma de Información en Salud para las Américas) de la OPS, publicado el viernes pasado.

En realidad, el dengue –como ha sucedido con pacientes con cáncer y VIH- es una enfermedad de la austeridad republicana. La política de recortes y ajustes del presidente López Obrador se encuentra mostrando sus efectos sobre el sector salud, ya que hace un par de días se dio a conocer la noticia que los casos de dengue han aumentado más de un 300% producto de que el gobierno no ha invertido en insecticida en ocho meses

El repunte de los casos de dengue coincide completamente con el hecho de que el gobierno dejó de adquirir insecticidas en sus primeros ocho meses de gestión, en donde tres mil 253 casos son considerados como graves, un aumento significativo con respecto a los tres mil 196 y mil 560 considerados como graves en el mismo periodo del 2018.

Los estados más afectados son Veracruz, Chiapas, Jalisco y Oaxaca, la mayoría de ellos lugares donde hace mucho calor y donde también se concentra la población más empobrecida del país, además es importante decir que el presupuesto para comprar insecticidas es de 192 millones 371 mil pesos, de los cuales hasta julio pasado no se había gastado ni un sólo centavo para adquirir el producto que se aplica cada año.

No se trató pues de un asunto de corrupción sino de indiferencia e ignorancia. Dejaron todo a la suerte, esperando comprobar falsamente que se trataba de un gasto innecesario. Con la crisis epidemiológica encima, comprobaron que se equivocaron.

Como se sabe, no hay ningún tratamiento específico contra el dengue. El dengue grave es una complicación potencialmente mortal, pero su diagnóstico clínico oportuno y una atención clínica cuidadosa por personal médico y de enfermería experimentado suele salvar la vida de los pacientes.

Desde hace muchos años, México tiene uno de los peores sistemas de salud del mundo; sin embargo, hoy se encuentra en terapia intensiva resultado de una serie de malas decisiones tomadas desde el prejuicio poco documentado de la corrupción.

Lo mismo ha pasado con el dengue. El gobierno ha decidido negar lo evidente.

Las del estribo…

  1. Durante el sexenio de Peña Nieto, las fiestas patrias costaron al erario 116 millones de pesos, algo así como 19 millones de pesos promedio por año. En esos seis años acudieron a Palacio Nacional, tanto al Grito de Independencia como al Desfile, alrededor de 9 mil 150 invitados especiales, desde las familias de los funcionarios hasta diplomáticos de otros países. Este año en Veracruz, sin la parafernalia y el derroche que tanto se criticó a Peña Nieto, nos gastamos la friolera de 16 millones de pesos. ¡Arroz!
  2. El nombramiento de los nuevos magistrados ha vuelto a la palestra. La propuesta y aprobación podría darse incluso durante el periodo de receso mediante un periodo extraordinario. Con la designación de un Fiscal definitivo –los problemas ya rebasan a la actual titular-, del nuevo titular del ORFIS y los magistrados que se incorporen al TSJE, podría iniciar ahora sí la administración de Cuitláhuac García.
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