El Grito, entre la anécdota

De razones y pasiones

y el escándalo


Rafael Pérez Cárdenas

​ La ceremonia del grito de Independencia es por mucho el evento cívico más importante del país. Es el último refugio que nos queda para el nacionalismo patriotero que por una noche borra nuestras diferencias más profundas. Tal vez por lo mismo, siempre ha estado salpicada de episodios que pendulan entre la anécdota y el escándalo.

Y si no, pregúntenle al gobernador Cuitláhuac García, quien desató una tormenta mediática luego de que se dio a conocer que se gastarán más de 15 millones de pesos en los eventos de este fin de semana largo. La 4T pretende echar la casa por la ventana, a menos que antes de que estalle el primer cohete se diga que todo se trató de una fake news.

Según las enardecidas redes sociales –ningún medio serio replicó la información-, el gobierno destinaría tal cantidad de dinero para los festejos patrios. Nada que no hayamos visto antes –las gorditas y el agua de horchata de Fidel salían más caros que caviar noruego-, acaso contrario al discurso de austeridad que ha mantenido el gobierno. Son días de furia.

Pero volviendo al palpitante festejo del 15 de septiembre, son muchas las anécdotas que se recuerdan en la patria chica. Desde la colocación invertida de la bandera a lo largo del balcón de palacio de gobierno, la caída de la cuerda que sujetaba a la réplica de la campana de Dolores –ambos episodios durante el gobierno de don Agustín Acosta Lagunes-, hasta la exquisitez del principado alemanista o la osada irresponsabilidad de Javier Duarte de llegar “en vivo” a los actos cívicos luego de una interminable noche de copas.

Deben recordarse también los eventos semi vacíos luego de amenazas de que habría agresiones durante la ceremonia, como sucedió precisamente en Morelia Michoacán hace algunos años. Lo cierto es que la ceremonia ya no es lo que era antes.

Esta será la primera ceremonia que encabece Cuitláhuac García, quien en su interior preferiría estar acompañando al Presidente en Palacio Nacional. Veremos el espíritu del Gobernador.

A nivel nacional también se han vivido anécdotas irrepetibles, desde el célebre “Viva el Tercer Mundo”, frase que añadió el presidente Echeverría al tradicional “Vivan los héroes que nos dieron patria y libertad”, hasta el famoso “Viva la democracia” de Fox o “Viva la Revolución” que agregó el presidente Calderón en el 2010, la ceremonia del Grito es la única celebración cívica que no se ha dejado de conmemorar desde 1812, cuando Ignacio López Rayón, en plena guerra de Independencia, recordó por vez primera las campanadas que resonaron en Dolores la madrugada del 16 de septiembre de 1810.

Haciendo un lado la estridencia, bien vale la pena repasar algunos pasajes. Por ejemplo, es vox populique Porfirio Díaz, en el cenit de su poder, cambió la celebración de la independencia un día antes -del día 16 al 15- para celebrar así su cumpleaños. Esto se ha comprobado que es falso; digamos que fue la primera fake news del siglo pasado.

En realidad, desde la década de 1840, era costumbre celebrar desde el día 15 de septiembre con discursos y oraciones cívicas, festejos que concluían la noche del 16 con fuegos artificiales. Luego, durante todo el siglo XIX, la gran verbena por la Independencia se celebraba en la Alameda Central, no en el Zócalo.

Caprichos de la historia. El defenestrado y aborrecido Porfirio Díaz fue quien ordenó que la Campana con la que Hidalgo convocó al pueblo a tomar las armas fuera trasladada de Dolores al Palacio Nacional en 1896. Gracias a don Porfirio, los mexicanos conservan la tradición de que el presidente la haga repicar durante la noche del 15 de septiembre.

Según refiere Francisco I. Madero en una carta escrita desde su cautiverio en San Luis Potosí, cuando Porfirio Díaz intentó hacer sonar la campana de Dolores, la noche del 15 de septiembre de 1910 durante las fiestas del Centenario, nada se escuchó: algún maderista infiltrado había envuelto el badajo con un trapo, hecho que fue corregido de inmediato para continuar con la ceremonia, citan algunos historiadores.

¿Acaso imaginaría usted que el gobernante que por vez primera viajó a Dolores Hidalgo, salió a un balcón para dirigirse a la gente y utilizó las arengas para recordar al inicio de la Independencia fue Maximiliano de Habsburgo en 1864, casi a cuatro meses de haber llegado a México? Insólito.

Este domingo tendremos la primera celebración de la Cuarta Transformación. Todo será distinto; no habrá primeras damas estrenando vestidos de diseñador ni la parafernalia de la alta burocracia reunida en Palacio Nacional. Nadie duda que el próximo domingo, el Presidente dejará frases para la posteridad.

Las del estribo…1. La otra cara de la moneda, lo que todos temen y que nadie desea, es que las celebraciones se conviertan en un escenario idóneo para los delincuentes; que gane el miedo colectivo. En algunos municipios hay amenazas que habría que tomar en cuenta; San Marcos de León en Xico ya suspendió el festejo. Los rumores en Xalapa también corren. Hasta ahora son sólo eso, rumores.2. Si están corriendo a todos en la Fiscalía, ¿quién está haciendo el trabajo? El desempeño de aéreas estratégicas como la visitaduría, periciales o la policía ministerial, requieren de certificación del Sistema Nacional de SP. Su actuación es determinante en la integración de la carpeta de investigación. Ahí no valen los cachirules, por muy preparados y honestos que sean. Siguen jugando con fuego.

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