¿Vamos pa´ mejor o pa´pior?

Tiene tanta complejidad política, jurídica y humana el tema de la remoción del fiscal Jorge Winckler Ortiz que no es fácil esbozar una postura y salir indemne de tal enmarañamiento enrevesado y escabroso, donde las formas se pierden porque ya estaban perdidas o donde se combate el retorcimiento con el retorcimiento.

Winckler fue puesto en ese puesto por el poder omnímodo que tuvo Yunes, empleando la fuerza política para sacar a Luis Ángel Bravo. Desde el principio se dedicó a la frivolidad, a proteger los intereses de la familia, a cometer abusos legales para encarcelar a los funcionarios duartistas, y en general a retorcer la ley, pero menos a trabajar a favor de los veracruzanos. Como cereza del pastel, le fue designado por el Congreso afín al entonces gobernador, Marcos Even Torres, con toda la ilegalidad posible, y ambos se dedicaron a jugar a la malacachoncha o quién sabe a qué, pero no a procurar justicia.

Ahora, igualmente mediante un procedimiento heterodoxo, Winckler es defenestrado (separar o expulsar a una persona de su cargo, especialmente si es de forma inesperada), y en su lugar es puesta una mujer, ex reina de belleza en Santiago Tuxtla, para mejores datos, que, según su currículum, es especialista en Derecho notarial, tributario, civil y administrativo, pero ¡no en derecho penal!

Ya no sabe uno si agradecer que hubieran quitado al peor fiscal del país, si criticar que la legalidad esté en entredicho, si tener esperanza de que esta dama signifique algo bueno para la procuración de justicia, si repudiar tan mala selección, si preocuparse de que un grupo omnímodo controle todo, si esperar que sigan destituciones de nuevos funcionarios…. no hay certidumbre.

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