El arte de escurrir el bulto

Ya no está el Fiscal aborrecido, ya no hay a quien culpar, pero nunca ha sido difícil encontrar culpables: la senadora Gloria Sánchez, de MORENA, a la sociedad Xalapeña del dengue que padecemos, las señoras Polenvnsky y Ana María Guevara culparon a sus contadores de haber sido beneficiarias de la condonación de impuestos, el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, culpa a Dios del accidente en el que murieron Erika Alonso y Rafael Moreno Valle y así “los castigó. Y en Veracruz, el secretario de salud, Ramos Alor, culpa a los laboratorios del desabasto de medicinas para el cáncer y acude al viejo y desacreditado pretexto de escurrir el bulto: “El hospital (pediátrico de Veracruz) tenía una campana de flujo laminar, sin embargo no cumplía con los estándares de seguridad, que, aclaramos, fue heredada por gobiernos anteriores”. Esa ha sido la cantaleta de los primeros 10 meses del gobierno de Cuitláhuac García, quien difícilmente saldrá adelante con los colaboradores que le recomendaron, ni a cuál irle.

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