Al diablo con las instituciones

En 2006, el entonces candidato perdedor de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador, en el zócalo de la CDMX, enojado por lo que consideró un fraude electoral expresó que no reconocería a Felipe Calderón como presidente de México y lo calificó de “presidente espurio” para diferenciarlo de sí mismo, pues su autoproclamó como “presidente legítimo”, fue entonces cuando pronunció la frase “al diablo con las instituciones”, que pronto se hizo viral, aunque seis años después lo negó, al grado de retar a que se lo demostrara. Ese es un dato histórico, que ahora viene a cuento porque el presidente de la JUCOPO del senado de la república, Ricardo Monreal, acaba de declarar: “Mandar al diablo a las instituciones no es una decisión correcta” porque, refiere, se incurre en violación al artículo 102 constitucional y es desacato “en los términos del 108 constitucional”. Esto porque la dirigencia del partido Acción Nacional, gobernadores y alcaldes de este partido declararon que no reconocen a la nueva titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra. Pero, ¿en realidad es ese el caso, o aprovecha Monreal la oportunidad para recordarle subliminalmente a ya sabemos quién que se está tensando demasiado el hilo de las relaciones políticas en el país?

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