Andares, un viaje por las entrañas de la discriminación

Por sabino Cruz V.

Andares, sinfonía de voces potentes de herederos de las tierras mesoamericanas que hacen de la escena la arena pública para llamar a conciencia por la indolente pasividad del mestizo de cara al despojo de los signos de culturas ancestrales. Andares, mi bien amado, paciente y condescendiente lector(a), es un viaje por las entrañas mismas del ethos de la historia de vida del hombre desterrado de su propia casa, marginado y repudiado, por haber nacido indio, en tierra de indios.

Ficción que visibiliza la desgracia que padecen las etnias del país, Andares es un poema escénico, lleno de aires nostálgicos, rencores ancestrales, arraigo a la tierra, amores soterrados y pecados impolutos que de lejanas tierras trajo hasta el Foro Área 51 de Xalapa, el grupo Makuyeika, encabezado por Héctor Flores Komatsu y los actores José Maychi, Domingo Mijangos y Guadalupe “Lupe” de la Cruz. Suite dramática armonizada con las notas musicales del jaranero Raymundo Pavón y los textos de Arantxa Peláez Cházaro.

Mi bien amado lector(a) debo decirte que disfruté mucho esta puesta en escena. Primero por el riesgo de los actores para dar mayor credibilidad a la ficción, por el dominio de la técnica, la construcción de personaje, manipulación de estados emotivos y dictadura del escenario; y, en segundo lugar, sin que esto signifique que va después, por la mano firme y cerebro llenos de creatividad del director, que supo hilvanar pasados remotos con presentes subjetivos. Visión de hombre blanco humanista que trasciende actitudes centralistas, invasivas y permisivas en donde se tiene al otro como un ser inferior que necesita de ayuda.

Andares, es un viaje por la martirología del indio maya, zapoteco, nahua, mixe, chontal, tzotzil, Tzeltal, totonaca, huasteco, mixteco, mazahua, otomí, chole, etcétera. Penas y pesares que lleva a cuesta —antes de nacer— cargadas de pobreza y desesperanza. Andares es un periplo que provoca en el espectador detener la marcha y ver que ha hecho y hará para ver al otro como legitimo heredero y no el usurpador de un espacio cósmico. Andares es un drama poético llevado a la escena con fino tacto, tono vocal y corporal preciso, mesura de gestos, narrativa sólida que plantea sin hipérboles la trama, los diálogos, los personajes y las acciones dramáticas.

Relato que, a través de la voz de tres hombres, denuncia la injusticia, el abandono, la discriminación y el exterminio del hombre y mujer verdaderos, de los que son de aquí. Seres con identidad negada que forjaron el destino de esta nación. Entidades universales que luchan desde siglo por el respeto a su identidad, sur ser y estar en este mundo. Andares, es un canto desde lo más profundo del dolor de las minorías. Grito desgarrador que solo pide el respeto a su pasado, que es mi pasado, nuestro pasado, y con el que viviremos el presente. Andares, es el tránsito de vida, los sufrimientos, descubrimientos y resignación del destino de alguien como tú, yo, nosotros con una naturaleza singular, es un rito de iniciación, el enfrentamiento con otras formas de relación con la naturaleza física y humana.

Reconozco en esta puesta en escena solidez actoral, voz potente y clara, matices vocales/musicales, la sonoridad de los cuerpos, la construcción de cuadros plásticos; pero, sobre todo, el gusto y placer por hacer, vivir y sentir el teatro de este colectivo. Solo una cosa objetaré. Que vulgaricen la trama con referentes comunes a expresidentes o las políticas de la 4T. Eso le quita la atemporalidad al drama.

Por lo antes dicho, mi bien amado lecto(a) doy fe que Andares es la mejor propuesta colectiva que he visto en lo que va del año. Te preguntaras por qué tal afirmación. Palabras me faltan para describir toda la magia que estos tres actores crearon sobre las vivencias de un joven maya, una muxe y un wixarika. Tres sucesos tejidos desde la mirada, sentir y credo de un joven director que supo ensamblar la destreza y sensibilidad histriónica de los actuantes con la tragedia de haber nacido indio en tierra de indios.

Pero bueno, baste ya de rigores mi bien amado. No te importuno más con palabras llanas. Solo te pido que estés pendiente cuando esta obra ande nuevamente por estos lares para que por ti mismo veas, oigas y sientas lo que aquí de digo.

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