Ni tanto que queme al santo, si tanto que no lo alumbre

La sucesión de acontecimientos que en materia económica y financiera presenciamos en México están dando su justa dimensión a la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda, pues ha sido, junto con Germán Martínez, quien renunciara a la Dirección del Seguro Social, quienes de alguna manera han manifestado al presidente López Obrador su desacuerdo con la implementación de políticas del régimen en sus respectivos encargos. Sucede que la visión del presidente López Obrador en materia de políticas públicas van al extremo opuesto de lo que llama el neoliberalismo frío, explotador, insensible que postula la finalidad de concentrar riquezas para después repartirlas abandonando al grueso de los demás sectores sociales. Pero, ahora el presidente se va al extremo opuesto y decide repartir la riqueza sin antes incrementar su generación. Ojalá no suceda como en otros países y pronto estemos tocando las puertas de la inflación, el desabasto alimentario, de medicamentos, el desempleo, etc., eso sí, con menos la desigualdad, pues los ricos serán menos ricos, y la clase media igualará su condición a la de los pobres de ahora. 

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