No son buenos presagios

2019 ha sido un año muy difícil para la nación mexicana, quizás aún más para un gobierno recién estrenado con expectativas de un cambio hacia lo diferente, es decir, menos violencia, mejores condiciones económicas, más oportunidades para trabajar, mejor entendimiento entre las autoridades con sus gobernantes. Pero la realidad nos devuelve justamente lo contrario a lo esperado porque la violencia acrece inmoderadamente, la economía está estancada, bajan las oportunidades de empleo y la relación con los gobernantes no mejoró; por el contrario, hay polarización, dentro y fuera del gobierno y al interior de la sociedad mexicana. En poco menos de un mes iniciaremos el segundo año de la administración del presidente López Obrador y todos en este país deseamos que nos vaya bien para 2020, que los proyectos de inversión que anunciará el presidente de México se concreten y traigan beneficios sociales, que disminuya la violencia y el crecimiento económico reduzca las desigualdades sociales. Esas fueron las premisas fundamentales de la elección en 2018, de no cumplirse nuevamente quedaremos defraudados.

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