De “El Mañanero” a las Mañaneras

El viernes, el comunicador conocido como “Brozo”, alter ego de Víctor Trujillo, despidió su programa después de 25 años al aire, toda una trayectoria de exitosa presencia pública, sintetizó su despedida con una frase: “Al poder se le revisa, no se le aplaude”. Nada tan expresivo y aleccionador para la ciudadanía mexicana, acostumbrada a ver en quienes gobiernan como la quinta esencia del universo, cuando en realidad debieran ser objeto de vigilante auditoría pública, pues buscan el cargo ofrecen servir, que servidores son, o debieran ser una vez en el poder, para eso se les paga. Al gobernante se le aplaude o rechifla al término de su mandato, lo cual no impide que en el intermedio se recrimine su inoperancia o ineficiencia; si esto último sucede no es crítica sino aviso de mala gestión y su deber es corregir actitudes, programas, visión de mandato, no contraatacar a quien debe cabal cumplimiento. Si, “al poder se le revisa, no se le aplaude”.

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