La discordia panista

El dirigente estatal panista, Joaquín Guzmán Avilés, tiene enfrente la disyuntiva sobre qué hacer con los siete diputados locales cuya rebeldía constituye una piedra en el zapato para caminar en los pasillos del Congreso local; no solo eso, si ya agotó los procedimientos para hacerlos entrar en razón para deponer su actitud de rebeldía, entonces deberá proceder a aplicar medidas disciplinarias, desde la suspensión de derechos partidistas hasta la expulsión, y cuanto antes porque la agenda del próximo año requiere unidad y mucho trabajo si quieren competir con solvencia en la elección de 2021. Quizás Guzmán Avilés ya entabló pláticas con quien controla al grupo disidente para desactivar cualquier riesgo de ruptura y, de no llegar a acuerdos, entonces proceder a una cirugía mayor porque el tiempo apremia.

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