Cuitláhuac mete las manos al fuego y… ¡Se quema!

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Por Edgar Hernández*

¡El solo parentesco de la Fiscal, Verónica Hernández, con jefa “Z” obliga a su remoción!

Triste espectáculo el de la conferencia de prensa en donde el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, se dedicó a regañar a los periodistas, “no digan mentiras”, a señalar a los otrora chayoteros del, este sí, Fiscal Jorge Winkcler, y a defender lo indefendible.

La encargada Verónica Hernández fue sorpresivamente exonerada por un mandatario que decidió meter “las manos al fuego” a contracorriente de la opinión pública nacional y estatal, que la juzgó y condenó cual Fuenteovejuna por su vínculo familiar con el crimen organizado.

Tanto es el desmadre que se traen en la ciudad de México que ha quedado a un lado la crisis política de Veracruz en donde la legalidad se interpreta a  gusto y capricho.

Ya mismo para justificar la permanencia de la encargada Verónica Hernández, “a quien defiendo por su limpieza”,  Cuitláhuac da cifras de resultados en el combate a la delincuencia que solo existen en su imaginación ya que el primer lugar en feminicidios nadie nos lo quita al igual que la escalada de ajusticiamientos de parte de los siete Cárteles que asolan nuestra atribulada tierra.

Por lo que sostiene, no acepta como válidas las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en materia criminal y bajo el pretexto de que “a la familia uno no la escoge”, exculpa a Hernández, no sin antes maltratar a los periodistas.

Al de la revista Proceso, Noé Zavaleta, se atreve a dictarle el encabezado de su nota y prácticamente le exige publique sus errores periodísticos a través de esa extraña exposición verbal que tiene; a los reporteros asistentes amenaza con hacer pública las listas de chayoteros que cobraban con Winckler y al mismo Winckler, a quien apartaron del cargo por no haber presentado examen de control y confianza y presuntas ligas con el crimen organizado, es citado por Cuitláhuac 32 veces de manera condenatoria.

No queda claro, sin embargo, si Verónica Hernández, presentó dicho examen pero sí hay constancia y es inobjetable que su prima hermana Guadalupe, “La Jefa”, es operadora de los Zetas en el sur de la entidad no “presunta” con lo dijo.

Y sí, fue un hecho que dos semanas después fue dejada en libertad. Todo ello aunque el tío de Verónica haya muerto hace 30 años, como defiende el mandatario.

Que lo de “La Jefa” es un tema que no le toca porque es federal, tiene razón, pero ¡Por Dios! ¿De cuándo acá no hay acuerdos en lo oscurito entre lo federal y lo estatal?

Que si la Fiscalía es autónoma y el gobernador no se mete… ¡Por favor! No solo mete las manos y se chamusca. Que si el Congreso local es otro poder para determinar lo de la Fiscalía… ¿de cuándo acá?

Tan fácil que hubiera sido dejar al Congreso del estado abrir la Convocatoria de aspirantes a la Fiscalía, dejar participar a Verónica –como sucedió con Orfis- y ya en la elección dejarla fuera.

Así, las manos del gobernador no quedarían tatemadas ni expuestas a futuros yerros previsibles de la encargada de la Fiscalía.

Hoy, después del espectáculo de la conferencia de prensa, el jefe del ejecutivo local cabecea momentáneamente el broncón, pero queda raspado.

Sus explicaciones no se las traga ni un párvulo. Carece de poder de convencimiento. No tiene manejo político. Todo lo expresa al madrazo “mi mamá es maestra de literatura y dicción… y no le he hecho mucho caso”… y da pena ajena que un hombre tan limitado represente a casi ocho millones de veracruzanos.

Verónica Hernández, después del tormentón, se queda por capricho de Cuitláhuac, sin darse cuenta que la señora por sí misma es una bomba de tiempo no solo por sus lazos familiares con los Zetas, sino por su falta de pericia y a que su titiritero, Eric Cisneros, no es precisamente la mar de la sensibilidad para el manejo de la política o procuración de justicia.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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