Niños con cáncer, niegan la medicina

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Por Edgar Hernández*

¡El de Cuitláhuac, un gobierno de  desatinos!

Indolencia gubernamental, ineptitud de las autoridades responsables de la salud en Veracruz y negocios por abajo del escritorio a costa de la vida de los menores con cáncer, así es, ni más ni menos, como podría definirse al gobierno que encabeza Cuitláhuac García.

Un gobierno que es capaz de proteger a la Fiscal, Verónica Hernández, ligada familiarmente al crimen organizado, pero incapaz de atender la asistencia médica para niños afectados con cáncer y leucemia.

Se han cumplido 13 meses sin que se dé cabal respuesta al desgarrador grito de auxilio de decenas, de centenares de paterfamilias que reclaman medicamento para sus hijos en lucha contra esa enfermedad terminal si no se atiende a tiempo.

A Roberto Ramos Alor, Secretario de Salud, simplemente le vale madre si hay o no medicamentos, mientras el gobierno del estado acusa a sus propios empleados de sustraer el medicamento o, de manera invariable, señalar a gobiernos anteriores como responsables.

Los hechos, sin embargo, no mienten.

Prácticamente desde el arranque de la actual administración se inició la escasez del medicamento contra el cáncer, situación que dio lugar primero al reclamo familiar en los hospitales, después al reclamo y manifestaciones en hospitales y avenidas.

La situación reventó hacía mediados del año pasado cuando de plano la promesa se convirtió en negación del medicamento.

Ya para septiembre y octubre, el día siete en lo particular, padres y madres de niños con cáncer bloquearon por segundo día consecutivo la avenida 20 de noviembre, a la altura del Hospital Pediátrico de la ciudad de Veracruz, debido, no solo a la falta del medicamento, sino a que sus hijos no han recibido las quimioterapias que requieren por falta de equipo médico para suministrarlas.

Simplemente la atención oncológica de más de 40 niños había dejado de funcionar, por lo que les reprogramaron sus consultas, lo que ha retrasó la atención de las niñas y niños.

“Queremos atención para nuestros hijos. Es fundamental que tengan sus quimioterapias o se pueden morir, el gobierno no puede voltear la cara a otro lado e ignorarnos”, clamaban en ese entonces familiares de los niños afectados.

Ramos Alor, y el director del hospital de Alta Especialidad de Veracruz, Rafael de Jesús Picazo, no acusaron recibo, tampoco el gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

Las protestas siguieron y ante la desesperación y exigencia de los familiares de los niños con cáncer fue que el secretario Ramos Alor dijera que sí estaba que enterado del faltante de medicamentos como la Vincristina, la Ciclofosfamida y el Ácido Transretinoico, que forman parte del tratamiento de pacientes con cáncer… pero ¡Oh, sorpresa!, “¡el proveedor es el responsable no nosotros!”.

Y hasta pareciera que la declaración se la había dictado el Peje:

“El asunto no es de financiamiento ni de recursos económicos. Está relacionado directamente con la decisión de los laboratorios”, explicó.

El secretario también reconoció que, en el caso del Hospital Pediátrico de Veracruz, la campana de flujo laminar con la que suministraban los tratamientos a niños con cáncer “no cubría los estándares de seguridad”, por lo que dejaron de utilizarla, y aclaró que esta “fue heredada por gobiernos anteriores”.

“En este momento estamos esperando que el proveedor nos haga llegar este elemento (la campana) que, en promedio, tarda hasta 100 días”.

Los 100 días aún no se cumplen, ni se cumplirán ya que, por lo que se ha visto, la indolencia es la característica sustantiva del gobierno de Cuitláhuac, que aún no arranca y, como decía don Teofilito, “¡Ni arrancará!”.

El pasado siete de enero un grupo de padres de niños con cáncer y leucemia se reunieron para manifestarse frente al Centro de Cancerología Miguel Dorantes Mesa (Cecan) en Xalapa, debido a que carecen de medicamentos para quimioterapias y por estos días renovarán su reclamo marchando a Palacio de Gobierno.

¿Qué está pasando con los medicamentos?

Cualquiera con dos dedos de inteligencia sabe que el tema de los medicamentos es un tema de negocios y porcentajes. De siempre se ha sabido de las negociaciones y “moches” de las autoridades con la industria farmacéutica y que la línea viene desde México en donde por cierto los padres de familia también han salido a las calles a reclamar por lo mismo.

Jugar con la salud no es un tema menor, ni para iniciados.

La infancia, los niños con cáncer, es lo más sensible de una sociedad organizada y el gobierno no puede jugar con fuego.

Debe entenderse que por cada niño muerto con cáncer no es solo una carga de conciencia de carácter personal, es un crimen de lesa humanidad que nos lastima, que nos ofende.

 Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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