Opiniones y Comentarios

Julio Ricardo Blanchet Cruz

diariolibertad@gmail.com

“La esperanza es el peor de los males, pues prolonga la angustia del hombre”.  Friedrich Nietzsche (1844 – 1900)

Pandora, según la mitología griega, fue la primera mujer que, siguiendo las órdenes de Zeus, fue creada por Hefesto.  Y que El Padre de los Dioses se la presentó a Epimeteo; hermano de Prometeo, del que quería vengarse por haberle robado el fugo y regalárselo a los hombres -una especie de Eva que traería la desgracia a Adán y a la humanidad entera-…

Pero a falta de manzanas y una víbora parlanchina y seductora, cuando se casaron, como regalo de bodas los demás Dioses le entregaron una “caja” que nunca debería de abrir.  Pero como la mujer había sido dotada de una gran curiosidad, pues la abrió y de ella salieron todos los males del mundo…

Al darse cuenta de ello Pandora precipitadamente la cerró; y solo quedó atrapada en el fondo Elpis, el espíritu de la esperanza, el único bien que los Dioses habían metido dentro de la caja…

Y que finalmente es, coincidentemente, lo único que nos queda a la humanidad para librarnos de todos los males que nos aquejan.  Aunque de poco sirve, porque como arriba se cita en las palabras de Nietzsche, solo prolonga la angustia del hombre…

Y buena cuenta de la veracidad del dicho la patentizan los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa; y los miles y miles de padres que no han vuelto a saber de sus hijos e hijas desaparecidas.  Y otros tantos que esperan justicia por los asesinatos de sus seres queridos…

Pero como lo he venido citando en estos últimos días en este mismo espacio, nada va a cambiar.  Y lamentablemente se prueba porque los asesinatos y las desapariciones de menores siguen sucediendo…

Hasta por mano de sus propios padres, lo que ya es de verdadera alarma; y ante los ojos de unas Autoridades que no saben como prevenirlos…

Aumentar las penas ya se ve que no es suficiente; ni tampoco lo será el instituir la pena de muerte que, a la luz de la distancia, luce piadosa para las personas que han infligido tanto dolor y sufrimiento a sus víctimas y a sus familiares…  

Tal vez confinarlos en total aislamiento, donde no pudieran volver a hablar ni ver nadie el resto de sus vidas -lo que sería un castigo verdaderamente ejemplar- compensaría en parte el daño que han infligido.  Pero tampoco sería la solución al problema que a diario se vive en México…

La solución está en la prevención del delito.  Y para ello sería bueno que mandaran personal a otras naciones, como Suecia, que acaba oficialmente el cerrar todas sus cárceles; o a Japón, que durante el año pasado solo registró seis crímenes.  Para ver que se puede aprender de ellas…

O mejor si observaran a La Naturaleza y en ella el comportamiento de los primates mayores, tan parecidos fisiológicamente a nosotros.  Los gorilas y los orangutanes son pacíficos; pero no los chimpancés, secuestran, asesinan, mutilan y hacen la guerra…

Y la diferencia es que los dos gorilas y los orangutanes no comen carne y los chimpancés sí.  Y también podrían aprender de los buditas, que nunca han entrado en una guerra y no conocen muchas enfermedades que padecen los cristianos, genéricos y similares… 

Desde luego que la educación es el principal pilar sobre el que se sustenta el comportamiento de los ciudadanos.  Y eso, en el mejor de los casos y pensando que se pueda aplicar, llevaría mucho tiempo…

Además de un gran esfuerzo, pues habrá que luchar contra el monstruo de las mil cabezas que representa el neoliberalismo, que antepone el dinero a todo lo demás, incluyendo la vida…

Sin omitir lo que siempre he sostenido, que habría que empezar por la salud, que siempre va de la mano de la educación.  Ya que los decálogos, hoy tan de moda, no han podido hacer mejores a los hombres…

Y eso que desde hace miles de años los vienen repitiendo casi como mantra.  Ya que el tal Moisés, que según esto los recibió en el Monte Sinaí, los conocían los egipcios mil años antes de que le fueran entregados por mano de Jehová, evidentemente disfrazado se zarza ardiendo…

Por lo tanto, mientras el hombre siga creyendo estupideces y comiendo basura; o al revés, mientras siga comiendo basura y creyendo estupideces, nada se va a componer.  Y seguiremos viendo horrorizados, como lo estamos viendo, la degradación de la especie humana…

Que se da cuenta de que va cayendo en el abismo, pero no está consciente de ello, porque todavía tiene la esperanza de que se pueda salvar.  Pero solo logrará prolongar la angustia.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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