Cuando el ayer ya es hoy

En México nadie podría asegurar que en los juzgados y oficinas ministeriales no se producen actos de corrupción, los testigos de calidad son los abogados litigantes y hasta los conocidos “coyotes”, quienes de alguna manera obligados por las circunstancias han incurrido a fomentar esa práctica. De allí la advertencia del presidente López Obrador: “Se va a acabar esa práctica de que se detiene a un delincuente y a los dos, tres días, sale de la cárcel, hasta riéndose, porque los soltó un juez del Poder Judicial, sea local o federal, con la misma excusa, el mismo pretexto, la misma ‘mañosería’ de que estaba mal integrada la averiguación y que no pusieron bien la hora en que se le detuvo al delincuente y eso da pie a que lo dejen en libertad”, aunque en su catilinaria no incluye al ministerio público, la otra instancia del proceso judicial nada exenta de “errores” que favorecen a los inculpados y abren resquicios para burlar la ley.

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