De la rifa como una política pública

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Sin tacto

Por Sergio González Levet

Tomo del maestro Julio Franco Corzo la definición del término políticas públicas (PPSS):

​“Las políticas públicas son acciones de gobierno con objetivos de interés público que surgen de decisiones sustentadas en un proceso de diagnóstico y análisis de factibilidad, para la atención efectiva de problemas públicos específicos, en donde participa la ciudadanía en la definición de problemas y soluciones.”

​Vamos, lo que deja muy claro el maestro Franco es que las PPSS deben surgir como respuesta a un estudio concienzudo y un análisis serio, y que involucran la participación activa de los ciudadanos.

​Una política pública sería, por ejemplo, el plan que emprendiera el Gobierno de la República para solucionar el problema del desabasto de los medicamentos para tratar enfermedades crónicas en los hospitales públicos del país. Podría ser un programa emergente de compras con laboratorios serios y la reorganización del sistema de salud nacional para agilizar la distribución de los fármacos y la atención de los pacientes que no pueden dejar de recibir en su organismo las sustancias que les permiten sobrevivir a la enfermedad aguda.

​Sin embargo, el presidente López Obrador ha preferido hacer una rifa -una rifita, diría yo- que originalmente tendría como premio el avión Boeing 787-87, ese mismo que ha intentado vender desde que tomó posesión como titular del Ejecutivo, y que fue una de sus promesas más exitosas durante la campaña electoral de 2018.

​En una de las vueltas de tuerca que le gusta dar, Andrés Manuel López Obrador anunció en sus mañaneras que la rifa del avión ya no tendrá como premio al avión, sino que habrá 100 ganadores de 20 millones de pesos cada uno, lo que da un total de 2 mil millones de pesos, y así le quedarán como ganancia mil millones, que se emplearán para comprar los medicamentos faltantes, allá por el mes de septiembre.

​Pero en estos meses de espera es posible que mueran muchos pacientes graves, lo que se podría evitar con una adecuada política pública que permitiera allegarse los recursos de una manera más sólida. Pienso por ejemplo en un plan para acelerar la importación de productos mexicanos que permita obtener divisas. Es buscar la manera der hacer negocios en el comercio internacional para obtener ganancias adicionales, y de ahí sacar lo que se necesita para salvar las vidas en peligro.

​La austeridad puede ser una política pública aceptable, pero ha sido aplicada a tal extremo que ya no hay de dónde reducir gastos y menos bajar sueldos.

​La cuestión es que el Gobierno de AMLO debería buscar la forma de obtener dinero sin seguir exprimiendo los bolsillos de un pueblo que ya ha puesto una buena parte de sus ingresos y de su patrimonio para sustentar a la Cuarta transformación. 

​Esta rifa en la que 6 millones de ciudadanos aportarán 500 pesos para tener un cachito no es más que un impuesto disfrazado de sorteo, y eso no se puede considerar una política pública.

​Así no se vale.

sglevet@gmail.com

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