Diputación, como patente de Corso

Realmente causa indignación la arrogante actitud del diputado Erik Aguilar al irrumpir en un depósito de cadáveres, en Alto Lucero, para evitar que a su familiar difunto le practicaran la necropsia de ley. Las imágenes del video difundido son muy elocuentes y restan posibilidades de defensa por parte de sus compañeros de bancada, porque a su locuacidad plena de prepotencia añade haber impedido un procedimiento establecido por la normatividad vigente que obliga a realizar la autopsia a todo cadáver, y eso significa infringir la ley. Si es suficiente o no para quitarle el fuero es asunto que decidirá el voto y el criterio de sus pares en el Congreso local, pero su actitud es totalmente inadmisible y reclama, por lo menos, una fuerte sanción moral, y por supuesto, el repudio social. 

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