A la vuelta de la esquina

Nancy Ariadna Díaz

Justo en el momento exacto en el que todos los sueños están planeados, la vida nos pone a prueba una vez más.

En los últimos días hemos enfrentado una de las epidemias que ha marcado y que marcará la historia de la humanidad. El COVID-19 ha arrasado con todo a su paso, economía, cultura, educación, sociedad, es increíble como las grandes ciudades emplean las medidas adecuadas para que sus trabajadores persistan su sueldo trabajando desde casa. ¿Y dónde quedan los pequeños pueblos que no tienen grandes empresas? ¿Aquellos pueblos que no viven de turismo? ¿Esos lugares donde la gente vive de lo que gana al día? Y por si fuera poco una mínima parte de los habitantes tienen sueldo seguro y todos los demás son comerciantes, ganaderos, albañiles, empleados.

 Tempoal de Sánchez, ubicado en el norte del estado de Veracruz, famoso por su gastronomía, clima, su gente. Sin embargo,hoy en día con esta epidemia ya no es tan famoso, solo ha quedado un pueblo fantasma, un centro vacío, comerciantes sin ganancias, la escasez se apodera de mi pueblo.

El Famoso lema de “ quédate en casa” no aplica en este lugar, la gente no tiene apoyo ni del gobierno ni de nadie, y la pregunta del millón ¿Y qué se come mientras estamos en casa?

Al escribir estas líneas recuerdo los años pasados en mi pueblo, llegando a visitar a mi familia, un centro lleno de comercio en estas fechas, reuniones con amigos en el río de Tempoal, la gente era feliz.

Los días en Tempoal son duros, las calles ahora están  vacías, la tristeza se hace inerte en cada casa, es evidente que algo no está bien. Estamos viviendo una situación dura, no solo por la epidemia y el riesgo que tiene cada poblador de adquirir este virus si sale de su casa, también por desempleo de muchas personas por este rumbo, pues el problema no es quedarse en casa, sino cómo van a mantener a sus hijos, a sus esposas, a la familia entera.

Aun así la gente cree y confía en que esto pronto acabara, y se  volverá a escuchar el aire puro resonando en los árboles de cada casa, los niños jugando en las calles, el centro repleto de jóvenes por la noche, la música del vecino, las pláticas de las comadres y volverán los besos de los abuelos, la cercanía de las personas.

Mientras tanto quedémonos en casa, por ti, por mi, por todos. Y si preguntan por nosotros estamos a la vuelta de la esquina.

Botón volver arriba
Shares
Cerrar
Cerrar