La reyerta, para después

No marchan bien las cosas en la administración pública mexicana y esta circunstancia está sacando de sus casillas al presidente López Obrador que observa un escenario complicadísimo al que debiera enfrentar con la colaboración de todos los sectores políticos y económicos del país. Sin embargo, está reacio a las propuestas que los empleadores le proponen, al grado de hacerlos expresar comentarios nada favorables a su postura. Pero AMLO, como si estuviera acorralado endurece su confrontación verbal contra sus “adversarios” a los que atribuye el deseo de que le vaya mal en esta crisis, pero “se van a quedar con las ganas”. ¿Quién asesora al presidente? ¿A quién hace caso? Alguien con autoridad moral que le ponga al descubierto que todos- pros y contras- vamos en el mismo barco que atraviesa el proceloso mar de las crisis sanitarias y económicas. El capitán debiera mantener la cabeza fría, la tripulación y los pasajeros harán lo suyo.

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