miércoles, diciembre 8, 2021

México, en picada

Línea Política

Agustín Contreras Stein

18 de mayo del 2020

 NO ES la primera vez que se habla de las condiciones difíciles por las cuales pasa nuestro país. Si hemos de recordar, antes de que Andrés Manuel López Obrador, tomara la Presidencia de la República, las opiniones, muchas veces generalizadas, se referían al primer mandatario como un verdadero peligro para México, debido, en gran parte, a sus ideas ya conocidas para entonces, así como el odio político que se reflejaba en cada uno de gestos y expresiones, como un cúmulo permanente de frustraciones que venían desencadenándose paulatinamente, al grado de querer, desde aquellos tiempos borrar todo lo que oliera al pasado, quedándose, solamente, con una supuesta renovación política a base de una transformación ofrecida a todos los mexicanos, como parte de su programa de campaña política.

López Obrador, han dicho muchos analistas políticos del país y del mundo entero, es un populista, sin proyectos, sin preparación, sin conocimiento, sin sensibilidad y lo peor de todo, sin capacidad. Todo esto se resume en su diario proceder, el de echarle la culpa a los demás, sin aceptar su propia responsabilidad y sin medir las consecuencias de sus actos. Ahí estuvieron como muestra sus primeras disposiciones en el sentido de cancelar proyectos importantes que ya estaban en camino, como fue, precisamente, la construcción del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, pagando por este capricho grandes cantidades de recursos económicos que le costaron al pueblo mexicano, y con los cuales habría terminado esta obra que ya estuviera a punto de entrar en funciones, cuando en la actualidad, se siguen teniendo los mismos problemas del aeropuerto internacional y sin que se vea cuando se terminará su aeropuerto de Santa Lucía, antes base de operaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional.

De ahí siguieron las fuertes sumas invertidas en Petróleos Mexicanos, para hacerlo eficiente y ordenando, a la vez, la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco, en lugar de reparar y hacer producir a las ya existentes. El costo de la nueva refinería, aún no está definido totalmente, aunque se diga que la inversión será de ocho mil millones de pesos, lo que muchos conocedores del tema, consideran a esta cantidad, como una inversión casi inicial.

En fin, muchas otras decisiones que se han conocido en el tiempo de apenas un año y seis meses, aproximadamente, todas ellas, producto de ocurrencias de un gobierno que no tiene, al parecer, ni pies ni cabeza, aún cuando en el tiempo transcurrido, ya debieran corregirse muchos de los desatinados acuerdos presidenciales.

Hoy, la situación se le complica al mandatario nacional, porque una pandemia de la dimensión que ocupa el coronavirus, le vino a trastornar todos sus planes, que en cierta forma podría considerarse como un capítulo que le vino como anillo al dedo, sí, pero para reflexionar y de ninguna manera para justificar todo lo que se ha trastocado en su gobierno.

Con la crisis de salud y con las condiciones económicas que ya se venían vislumbrando, al no tener ni siquiera el mínimo de crecimiento económico en el primer año de gobierno, agudizadas en el primer trimestre de este año, donde se conjugan, con otras preocupaciones políticas y de atención, sobre todo, a los problemas del sistema de salud en el país, puede decirse, sin tocar otros temas relevantes, que México, va en picada y que se dirige a un estado precario de su economía que va a desencadenar, necesariamente, una pobreza casi generalizada, luego de que millones de mexicanos, se quedaran sin empleo y muchas empresas quebrarán, independientemente de las que emigraran del país al no encontrar apoyos del gobierno para su recuperación.

Pero algo que resulta, todavía más peligroso de este gobierno, es el de no atender  las necesidades del país, tan solo porque en la cabeza del Presidente, ronda la idea de que todo lo que existe en este país, incluyendo a la misma población, es producto del pasado, de otros gobiernos que a él le impidieron llegar a la Presidencia de la República, cuando buscó este gran honor. Tuvo que luchar dieciocho años para poder acceder a este importante y último escalón político de su vida, donde logró convencer a la gente, pero acumulando odio y frustración que ahora pagan, a alto precio, todos los mexicanos que creyeron en esta versión política de renovación y transformación, atacando la corrupción del pasado, para pasarla, como nueva edición, al presente, pues bien se ha visto como este fenómeno ha crecido en algunas áreas de su gobierno, las cuales han sido señaladas con toda precisión.

México, sin duda alguna, se deshace en las manos de su Presidente, y no se ve para cuando retornar por el camino correcto, pues en lugar de buscar enderezar el rumbo, el mandatario se empeña en despreciar a todos los sectores que son generadores de empleos y de riqueza, de desarrollo, crecimiento y bienestar.

El más reciente golpe a la estabilidad económica del país, lo ha dado su gobierno, a las empresas y empresarios que producen energía limpia, para seguir concentrando poder político y económico a través del sistema eléctrico que pueden manejar a su entero gusto.

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TIEMPOS DE CORRECCIÓN

SE PENSABA, en cierta forma de manera correcta, que un año de gobierno, podría considerarse como de gracia, sobre todo, para un gobierno emanada de un partido que no había conocido directamente el poder y la responsabilidad de gobernar con acierto. Este tiempo, de alguna manera concedido, aplicaba para el gobierno federal y estatal, en los casos como Veracruz, donde supuestamente gobierna el mismo partido. Lo que pasa es que durante estos primeros doce meses, tanto el gobierno federal, como local, incluyendo al municipal, no pudieron aprender las cosas buenas ni tampoco las malas, salvo en contados casos para esta última referencia. De nada ha valido el año de gracia, porque la soberbia, se entiende, emanada del poder, no ha permitido que se acepten los errores y menos sus incapacidades para gobernar.

Llegaron los tiempos de la corrección y nadie hizo nada para concretar nuevos lineamientos, de tal manera, que encontrados con la pandemia a partir del mes de enero, las condiciones de los gobiernos, se complican al grado de que se olvidan por completo de corregir los rumbos y de establecer un verdadero gobierno que satisfaga las necesidades de todos los gobernados.

Así se hable de revocación de mandato y otras figuras que pondrían en serios aprietos a los gobernantes, éstos no hacen caso de nada, porque, se insiste, la soberbia emanada del poder, los hace intocables.

Se corre el riesgo, inclusive, de que los partidos políticos de oposición, no lleguen a los acuerdos de unidad o alianzas políticas, lo que podría caer en la permanencia de estos mismos gobiernos, para el inmediato futuro, formalizándose la inexperiencia, la incapacidad, la prepotencia, la soberbia y de paso los caprichos y las ocurrencias que impedirán, por largo tiempo, el bienestar del pueblo mexicano y veracruzano, en lo particular.

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NO LO VA A CREER

CIERTO, NO LO VA A CREER, pero cuando salgamos de estas condiciones de grandes aprietos en materia de salud, crecerán, sin duda, las mayores necesidades de recursos económicos y de seguridad en todo el territorio nacional, con el consecuente pretexto de que todo se debió a la presencia de la pandemia y desde luego, al pasado, pero nunca al presente, porque éste representa el cambio, la renovación y la transformación del país.

Sí, las culpas seguirán siendo de los demás, aunque, evidentemente, todo mundo se da cuenta de que no es así, pero como las cosas se dicen con tal desfachatez, que ni vergüenza tendrán para repetirlo, una y cuantas veces sea necesario, porque una mentira llega a veces a ser verdad, cuando menos en la mente de quien la genera.

Se sabe, desde ahora, que el país quedará, después de la pandemia, como campo de batalla, terminada la guerra, pero muchos, ya sabe quienes, se aprovecharan de estas condiciones para seguir implementando los caprichos como parte fundamental de un gobierno y de una administración, ya sea federal, estatal o municipal.

No lo va a creer, pero tendrá que verlo en poco tiempo.

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Y MAÑANA, aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede.

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