jueves, mayo 19, 2022

Optimistas…

Opiniones y Comentarios

Julio Ricardo Blanchet Cruz

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Hace ya años que en este mismo espacio se comentó que habíamos cruzado la línea del no retorno…

Habíamos construido un avión tan sofisticado y poderoso que podía volar de la Florida a Portugal -un tramo no muy largo- en media hora y consumiendo solo 10 litros de combustible.  ¡Fantástico!  La tecnología. El ingenio del Hombre…

Precavidos -o desconfiados, como se prefiera- como en veces somos, pues el médico dice que se tomen tres gotitas, pero para “amarrarle” le ponemos cuatro.  Pues le pusimos un poquito de más nafta al avión.  “No vaya siendo; verdad”…

Teníamos calculado todo y un poquito más, tormentas, vientos en contra y hasta piloto automático en caso de que el piloto se distrajera con la co-pilota -que estaba, ya sabrán mis tres amables lectores-  Lo de co-pilota es para quedar bien con las feministas…

Nada podía fallar.  Como sucedió con el Titanic. “Ni Dios hunde este barco”, dicen que se escuchó al zarpar el imponente navío.  Pero no contaron con que el reto ya había sido tomado.  Que Dios había levantado el guante y para sí mismo había pensado “Ora verán estos %$”=/& irreverentes” ¡Ni Dios hunde este barco!  ¡Se van a acordar de mí!…

Y se convirtió en un Iceberg -ya saben que él lo mismo se convierte en paloma, que en zarza ardiendo, que en amante furtivo- con el resultado que todos conocemos.  Eran entre 1,317 pasajeros y 885 tripulantes.  Se salvaron 705 y 1497 murieron…      

Con saldo positivo a la lección de Dios.  Y con solo con recordar las lecciones de Sodoma y Gomorra y la del Diluvio, se puede decir que les fue bien.  Pero ya hemos aprendido la lección y eso no nos va a pasar…

Se han revisado y vuelto a revisar todos y cada uno de los manuales; se han checado los materiales y paneles de control.  Nada puede fallar.  ¡Despegamos!  Pero a medio camino nos damos cuenta que no se requerían de 10 litros de combustible, se hicieron mal los cálculos; sino lo doble…

Y con el guardadito que le habíamos puesto apenas cruzamos un poco más de la mitad.  Habíamos llegado al punto de no retorno e irremediablemente íbamos a caer en medio del océano…

Se van a salvar unos cuantos; los que resistan, conozcan y sepan nadar con las corrientes del mar.  Los demás no podrán salvarse y morirán; pero eso sí, con cubrebocas y los santos oleos…

Sin embargo, fantasiosos masoquistas como muchos son -Síndrome de Estocolmo- acabarán agradeciéndole al ya famosísimo Coronabichus Apanicatum el haberlos sacado de este infierno terrestre en que hemos convertido al Planeta…

Y les haya dado el pase para llegar al Paraíso, donde no tendrán que trabajar, la comida y todo lo demás es gratis.  ¿Todo? Bueno, eso dicen…

Pero todo esto se trae a cuento, por un estudio que en Mayo acaba de publicar la prestigiada revista Nature, donde Mauro Bolonga de la Universidad Tarapacá de Chile y Gerardo Aquino del Instituto Alan Turing, del Reino Unido de la Gran Bretaña…

Ambos especialistas en “sistemas complejos” -lo que lamentablemente no incluye el matrimonio en tiempos de pandemias- construyeron un modelo para estudiar la supervivencia de la humanidad…

Y toda vez que de los 60 millones de kms. cuadrados que había antes del desarrollo de las civilizaciones -que también se podría calificar como la invasión humana- quedan menos de 40 millones de bosques y selvas, con los daños a la fauna que esto conlleva…

De acuerdo a sus cálculos, debido a la deforestación, previenen un “colapso irreversible” en cuestión de 20 ó 40 años.  Y de continuar con la deforestación, los bosques desaparecerán en 100 ó 200 años…

Lo que no se entiende es cómo siendo especialistas en “sistemas complejos” no incluyen que antes de que el último bosque desaparezca, la humanidad entera, junto con todos los animales que requerimos de oxígeno para vivir, habremos desaparecido; y que ellos creen que el  “colapso irreversible” llegará dentro de unas décadas.  Ajá.   ¡OPTIMISTAS!  El colapso ya lo estamos viviendo.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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