miércoles, diciembre 8, 2021

Un consuelo para los calvos

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El historiador Heródoto, escribe en su libro tercero: “los cráneos de los persas son tan endebles que si quieres tirarles un guijarro los pasarás de parte a parte; pero los de los egipcios son tan recios que golpeándolos con una piedra apenas podrás romperlos. Daban de esto la siguiente causa, y me persuadieron fácilmente: que, desde muy niños, los egipcios se rapan la cabeza, con lo cual el hueso se espesa al sol. Y esto mismo es la causa de que no sean calvos, ya que en egiipto se ven menos calvos que en ninguna parte; y esta es la causa también de tener recio el cráneo. En cambio, la causa de tener los persas endeble el cráneo es ésta: porque desde un comienzo lo tienen a la sombra, cubierto con el bonete de fieltro llamado tiara.” Esto escribió el titulado “padre de la Historia” hace ya 2 mil 500 años.  

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